¿Está tutto?

21 sep 2007 1 comentario

JOSÉ A. ÁLVAREZ FIERRO
ENTRE EL morro que le echan unos y la atrofia de los otros, en El Bierzo no es que empecemos a, sino que estamos ya bien hartos de que determinados políticos, más que acordarse de, directamente no tienen el más mínimo escrúpulo en utilizar la «cuestión berciana» para, por un lado, tratar de sacar algún rédito electoral, y de paso, cargarle el mochuelo a su contrincante. Y claro, no cuela. Es audito, pero cuando menos sorprendente, estar asistiendo a la escena «psoesca» de las enmiendas al Estatuto o del Esta… te quieto y no te muevas «ppesco». Los socialistas daban hace unos meses, junto al PP, su total apoyo al nuevo texto en las Cortes, y ahora van y plantean dos enmiendas para que la pluralidad regional de Castilla y León y el reconocimiento histórico e institucional de la Comarca de El Bierzo queden reflejados en el preámbulo y articulado, respectivamente. ¿Por qué ahora estas enmiendas, cuando los papeles están ya en Madrid, y no antes, cuando todavía no habían salido de Valladolid? ¿Acaso es una artimaña del PSOE para, por un lado, quedar a bien con sus socios leonesistas en el Ayuntamiento de León quitándoles al tiempo algún voto, y por otro mostrarse ante la opinión pública como los únicos que se han atrevido a tocar la cuestión de la birregionalidad sin descuidar la «cuestión berciana», siendo así el PP el que quede como malo de la película? Pues que sepan ustedes que aquí no hay ni buenos, ni feos; y malos… los dos.

No vale, por tanto, el calentón multirregional de última hora del PSCyL, ni tampoco la gélida e inamovible postura del sentimiento -artificial- en torno a una autonomía única que, más que defender, contrapone el PPCyL. Sin entrar a valorar por dónde tiene que entrar la tijera, hay una cuestión, que no es la castellana, ni la leonesa, ni la berciana, y que el paso del tiempo está revelando de una forma cada vez más diáfana: esta Comunidad Autónoma es demasiado grande. Y, queridas señorías, el tema es lo suficientemente serio como para no andar tocando las narices y perdiendo el tiempo con jueguecitos léxicos o con frases inútiles del tipo «me siento muy castellano, muy leonés y muy berciano». Si por sentir, se puede sentir usted hasta selenita.

No por mucho madrugar, amanece más temprano. No por mucho Villalar, uno se siente más castellano. Y más que de sentimientos, dialectos, tradiciones e historia, algún día habrá que empezar a hablar de números, de lo que supondría en términos empíricos una reconfiguración territorial de esta larga y ancha Comunidad.

1 Comentarios

  1. zamorano16, el 23/09/2007 a las 21:33:41 , #718

    Y DE ZAMORA Y SALAMANCA ¿QUE?

    LUIS MIGUEL DE DIOS PP y PSOE pactaron sin excesivas complicaciones la reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, que fue apoyada mayoritariamente en las Cortes regionales. El texto no recibió ni un solo voto en contra en el Congreso de los Diputados, donde el propio Rodríguez Zapatero elogió el consenso alcanzado. Así pues, la citada reforma inició su recorrido por el Parlamento español con todas las bendiciones y los mejores augurios. Pero he ahí que se cruza el leonesismo o lo que sea y comienzan a atisbarse unas trabas raras. No es que a la ciudadanía le importe mucho la trayectoria del Estatuto, pero en León no dejan de dar la matraca, la prensa se hace eco de ello y, sin comerlo ni beberlo, empezamos a semejarnos al lío del Estatuto catalán, aunque sin tanta bronca ni crispación ni boicot.
    Cuando la cosa parecía enredarse algo más, se reúnen Zapatero y Herrera en La Moncloa y el segundo sale diciendo que no hay problemas y que el presidente del Gobierno le garantiza que la reforma se aprobará en noviembre bajo el mismo espíritu de acuerdo que presidió su paso por las Cortes de Castilla y León. Por tanto, tranquilidad, aunque, repito, a la gente este asunto se la trae al pairo.
    En esas estábamos cuando, al día siguiente de la reunión Herrera-Zapatero, el grupo socialista en el Ayuntamiento de León presenta una moción para que se reconozca la birregionalidad de esta tierra, o sea que somos dos regiones. Y la presenta como posible primer paso para la Autonomía de León y como fórmula para poder obtener más pasta para León. ¿Y qué León? Pues León solo. ¿Y cómo de solo? La provincia leonesa. ¿Y de Zamora y Salamanca, qué? No se sabe. De modo que, si la moción pudiera llegar a cogüelmo nacional, que va a ser que no, zamoranos y salmantinos no sabríamos, tras siglos de historia y casi 25 años de autonomía, si somos birregionales, plurirregionales, leoneses, castellanos, castellano-leoneses, castellanos y leoneses. Y eso cuando nadie nos ha explicado, porque es imposible hacerlo, qué diferencia hay entre Villalpando y Sahagún o entre Madrigal de las Altas Torres y Peñaranda de Bracamonte o entre Vadillo de la Guareña y Alaejos. Tal vez lo sepa el ínclito alcalde socialista de León, Francisco Fernández, que parece sacado de un reino de taifas medieval. Por cierto, ¿no había hasta hace poco un Reino de León?, ¿ya no existe?, ¿ya no cuenta con Zamora y Salamanca?
    Buenos pues, por extraño que parezca, el PSOE ¿regional?, ¿birregional?, ¿plurirregional? no ha llamado la atención al PSOE municipal leonés. Tampoco se conocen actuaciones de la Ejecutiva Federal. Quizás todo el mundo esté esperando, dada la futilidad de la tontería en cuestión, a que escampe. Es posible, porque cada vez parece más claro que la reforma del Estatuto de Autonomía se aprobará sin birregiones ni otras zarandajas en el articulado, pero el daño ya está hecho y el PP ya tiene munición para unos cuantos meses. En esta tierra, sea comunidad o región, el PSOE pocas veces desaprovecha la oportunidad de meter la pata. Y lo hace solo, por su cuenta, sin que le provoquen ni le tienten. Se le ocurre una genialidad al tal Francisco Fernández y, para lanzar un brindis al leonesismo rampante, se mete en honduras sin reparar en la factura que tendrá que pagar su partido en las otras provincias, en el Bierzo y en algunas comarcas leonesas. Y a él qué le importa si no ve más allá de la alcaldía de León. El que venga detrás que arree.
    Y todo ello mientras en Zamora y Salamanca surgen ya las bromas con nuestra ubicación. ¡Estaremos en algún lado?, ¿ya no nos ajuntan los de León solo?, ¿nos querrán si les garantizamos que su ciudad tendrá la capitalidad, las Cortes y lo que sea?, ¿por qué nos repudian ahora? Menos mal que nos queda Portugal.

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