2010 – Bandera regional leonesa

19 oct 2011 0 comentarios

Autor: Sánchez Badiola, Juan José (1964-)
Título: Símbolos de España y de sus regiones y autonomías : emblemática territorial española / Juan José Sánchez Badiola
Editorial: [Madrid] : Visión Libros, D.L. 2010
Descripción física: 490 p. ; 24 cm
ISBN: 978-84-9886-963-7
Materias: Heráldica-España

La Bandera Regional Leonesa

“Aunque la región leonesa no alcanzara a constituirse en comunidad autónoma, por integrarse en la de Castilla y León en virtud del Estatuto de Autonomía aprobado por la Ley Orgánica 4/1983 , de 25 de febrero (BOE núm. 52, de fecha 2 de marzo), se dieron en ella, particularmente en las ciudades de León y Zamora, circunstancias muy parecidas a las que describimos en La Ríoja o Cantabria. Desde los mismos albores del proceso constituyente y el desarrollo a utonómico español, floreció en León un creciente movimiento regionalista cuyos avances corrieron en paralelo a los de la preautonomía castellano-leonesa. Y, como era de esperar, este renovado regionalismo centró tambíén sus preocupaciones y desvelos en la «restauración» de los símbolos patrios: escudos, banderas, señas identitarias… que han llenado páginas y más páginas de la prensa y la bibliografía locales entre 1977 y la actualidad.

Mas, pese a la solera de la heráldica legionense, lo cierto es que este territorio careció de una bandera diferenciada que rehabilitar en los tiempos del recién estrenado autonomismo leonés. No hubo aquí pabellones marítimos como los de Mallorca o Valencia , ni tampoco enseñas militares propias. Sin contar los viejos estandartes reales, el reino de León sólo es representado, en las innumerables ceremonias cortesanas de los siglos XVI YXVII , por un-dio de simples banderas heráldicas, cual sucede en los funerales, apoteosis y otras comitivas que retratan Durero o los Doetechuru: algo común a los demás titulos de la Monarquía: León lleva bandera blanca con el león cárdeno, Castilla roja con el castillo dorado, Aragón amarilla con los palos rojos.. ,

Aparte de ellas, la única en seña utilizada durante la Edad Moderna en el distrito leonés fue el pendón regio y concejil de su capital que, como los demás del realengo, era carmesí y llevaba sobre su paño las armas de la ciudad, solas o acompañadas de las reales. En cuanto a la materialidad de estos pendones, hallamos referencias a ellos en las actas del municipio leonés, y de ellas se desprende que se hacía uno nuevo prácticamente para cada proclamación. Por las correspondientes a los días II de febrero y 19 de marzo de 1724, sabemos que la ciudad adquiere, para proclamar a Luis I, un pendón con las armas reales y las propias, «de Damasco carmesí con flecos de hilo de plata y en el medio y a las puntas de uno y otro lado unos leones bordados de plata y oro sobre campo blanco, borlas de lo mismo y la hasta plateada, todo él muy lucido», Algo similar se hizo con Fernando VI. Las actas de 19 de septiembre de 1759 y 7 de enero de 1789, nos informan de los pendones confeccíonados en honor de Carlos III y Carlos IV, este último «de rico damasco carmesí, con borlas y fleco de oro y plata adornado de seis tarjetas que en campo de raso liso se hallan bordadas de realce con oro, plata y sed a seis leones, armas de esta muy noble ciudad». Alguno de ellos será, sin duda, el que hoy saca la corporación en determinadas ocasiones, con el paño renovado, que lleva, al centro y en cada farpa, un escudo de la ciudad, barroco, de plata y oro, con la corona abierta, habitual de las armas leonesas, salvo raros ejemplos con la real cerrada de cuatro diademas de los Austrias, o de ocho, también usada por éstos y, más ampliamente por los Borbones.

Dado que, en este caso, capital y reino compartían nombre y símbolos, y contando con el h echo de que las proclamaciones de reyes se hacían en nombre de la ciudad «y de todo su reyno», como ocurría en otras muchas de la Corona, es compresible que se quisiera ver en aquel estandarte el emblema propio de la región leonesa. De hecho, a fin ales del XIX, la Diputación provincial usó, en forma oficiosa, alguna bandera con el escudo sobre fondo rojo, color usual de sus reposteros oficiales y los de la mayor parte de las provincias y municipios españoles. El ya citado pendón municipal del siglo XVIII que se conserva en León, con un escudo de la ciudad en el centro y otros, más pequeños, en las farpas, fue adoptado por el incipiente regionalismo de preguerra para algunos de sus actos, en un proceso no muy distinto del que llevó a cabo el valencianismo con la senyera. Para Clemente Vilorio, en cambio, era el Pendón de Baeza, depositado en la Colegiata de San Isidoro, el que debía representar al reino…”

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“Mientras Castilla venera públicamente su Pendón, pendiente de los muros de la Catedral de Burgos, el Leonés yace en nuestra Real Colegiata plegado y oculto a las miradas del Mundo, como avergonzado de las innunumerables hazaúas que presidió, durante ocho siglos de reconquista patriótica y cristiana (…) Bajo aquel gloriosisimo Pendón se alistaron los guerreros leoneses, llevándolo siempre en sus luchas contra la morisma hasta que, barrida ésta de las Españas, era sólo sacado por uno de los nobles del reino en las manifestaciones y procesiones públicas, habiendo vivido como recluido últimamente más de medio siglo sin para nada se haya visto tremolar su gloria”.

La ausencia de instituciones regionales hizo caer en el olvido estas iniciativas, mientras que la Diputación Provincial de León acordaba, ya en 1960, adoptar una bandera distintiva, que seria, sin duda, la que usó de forma hahitual a lo largo de la década siguiente. Inspirada en el pendón concejil de dos farpas carmesí, llevaba el escudo de León en el centro y, alrededor, los de sus part idos judiciales. Pero también utilizó con frecuencia, por los mismos años , una bandera blanca, con el león rojo en el centro. En cuanto al municipio, lo usual fue emplear una bandera roja con el escudo en su centro, a menudo incluyendo adornos exteriores, como lambrequines y cueros retorcidos.

La polémica en torno a la bandera leonesa se inició en julio de 1977, coincidiendo cronológicamente con la que se libraba en otras regiones españolas. El catedrático y senador Contero del Campillo proclama entonces que se coloque la enseña regional en los balcones de la Diputación, solicitud respondida al instante por e! entonces presidente de ésta, Fenández Úzquíza, que hizo colgar en ellos una bandera similar a la del Ayuntamiento. Sin embargo, Cordero del Campillo rechazó aquel modelo, pues «tenía suficientes noticias como para saber que la bandera de la Diputación no era la del Reino de León». Tras consultar a Armando Represa , envía a la prensa capitalina un escrito en el que lamenta que la enseña instalada en el palacio provincial

“sea la de León, que no es roja, sino púrpura (…) El color púrpura, que inicialmente sólo llevaba el león de nuestro escudo, pasó por extensión a estandartes y pendones. Púrpura era el pendón de Alfonso VII, de la Colegiata de S. Isidoro (… ) es decir, el Púrpura o morado claro, es el color del Reino de León y debe ser el de nuestra bandera. La bandera de Castilla ha sido siempre de gules, es decir, roja (. .. ) bandera leonesa sí, pero la leonesa, no la castellana. Es decir, la de color púrpura con el escudo del reino campeando en su centro.”

El alegato pretendía una reínterpretacíón del tradicional paño carmesí como púrpura, y de este esmalte heráldico como el antiguo color imperial, renovando la vieja tesis de Castañeda y Lapoulide. quien afirmaba que del púrpura que tenía el león leonés «se derivaba el color del “Pendón leonés de los Reyes”, indebidamente llamado “de Castílla»”. También fueron determinantes en este punto las opiniones de Represa y Salvador Llopíst. Y aunque ningún dato apoyaba la veracidad de sus juicios, y pese a la confusión que se observa, entre lo que sería una «recuperación» de los símbolos patrios y lo que es, en realidad, una invención de los mismos -fenómeno común a todos los regionalismos y nacionalismos-, la propuesta fue muy bien acogida tanto en los medios leonesístas como en los oficiales.
Ciertamente, tanto el Ayuntamiento como la Diputación Provincial de León terminaron adoptando la bandera púrpura como propia, en un proceso muy similar, como hemos ya señalado, al que se dio en el caso de la enseña purpúrea de Gibraltar y San Roque, la «roja Cartagena» de Murcia o la morada de Castilla y de tantas de sus diputaciones y municipalidades.

En cuanto al movimiento leonesísta, todos sus partidos y asociaciones asumieron la nueva bandera púrpura desde el mismo momento de su creación, reconociendo, aunque tardíamente, el «papel en el rescate» de la misma que tuviera Cordero del Campillo. Enseguida se fabricaron banderas de tela para su empleo en todo tipo de actividades y lugares, y la imagen de la nueva insignia se generalizó e hizo popular de forma muy exitosa. Tan sólo ha de contarse la excepción del grupúsculo denominado Organización de Jóvenes Leoneses, el cual. en 1979, usó otro modelo que pretendía diferenciarse de las banderas provincial y local. Se trataba de una enseña con dos franjas horizontales, blanca una y cárdena la otra, tomadas de los esmaltes del escudo. Conforme al procedimiento vexílológíco que alumbró numerosos pabellones nacionales y regionales: Alemania, Baviera, Bélgica, Polonia…

Desde finales de 1977, son ciertamente innumerables los artículos y capítulos dedicados por intelectuales y políticos regionalistas a explicar y difundir esta bandera, olvidado ya, curiosamente, el proceso de su creación. De este modo, si para algunos de ellos la recuperación de la enseña leonesa es considerada uno de mayores logros del movimiento leonesísta”, otros llegan a afirmar:

“Algunos autores consideran que la bandera púrpura (… ) es una de las más antiguas de Europa (… ) Su presencia en la Corte del Antiguo Reino de León no es cuestionable. El abolengo de la enseña de León bien puede ser un motivo de sana envidia, no sólo para el resto de las nacionalidades y regiones españolas sino (…) para la mayoría de las ensenas de los distintos países de Europa (…) La bandera de León simboliza a esta tierra desde hace casi novecientos años.”

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