8.- EL FUERO JUZGO, Y 7.- LA CREACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN (DIEZ MOMENTOS DECISIVOS DE LA HISTORIA DE LEÓN II)

29 ene 2014 0 comentarios

La semana pasada no hubo programa debido a la entrevista a Miguel Ángel Revilla, así que hoy hemos retomado la serie “Diez momentos decisivos de la historia de León”. Como sabéis, vamos en orden inverso de importancia (de menos a más importante), así que en el programa de hoy tocaban el 8º y el 7º. 
8º.-El Fuero Juzgo

¿Por qué escogemos el Fuero Juzgo? ¿Por qué fue tan importante para el reino de León? Pues porque fue la legislación básica de este reino desde sus mismos comienzos hasta mucho después de su unión con Castilla. Jugando con los anacronismos, podría decirse que era la Constitución del reino de León. Fue tan importante su vinculación al reino leonés que todavía en el siglo XIII y XIV fue conocido por el nombre de “el Libro Juzgo de León” o, sencillamente, “el Libro de León”. 
Fue en la capital leonesa donde estaba el llamado “Tribunal del Libro”, que era un tribunal superior de justicia al que podían apelar sentencias de tribunales inferiores, lo que convirtió a la ciudad en la capital jurídica de la corona leonesa incluso después de su unión con Castilla en 1230. Ese tribunal tuvo su sede en San Isidoro, para pasar a la portada de la Catedral, en la columna donde pone “Locus Apellationis”. El Fuero Juzgo estuvo vigente como ley superior del reino desde Alfonso II de Asturias (+842)  hasta el ordenamiento de las Cortes de Alcalá de 1348, es decir, más de 500 años. El libro era considerado tan importante que aparecía representado en el anverso de los sellos del concejo de León, junto a dos personas en actitud de jurar sobre él.
El Locvs Apellationis, con heráldica posterior a 1230.
Las Hermandades del Reino de León, de las que ya hablamos, llegan a poner al Fuero Juzgo por encima de las leyes del rey. El contenido del Liber, resultado de la combinación de elementos legislativos germánicos y romanos, puede calificarse de derecho romano vulgar.
El Liber Iudiciorum o Fuero Juzgo fue promulgado en el año 654 por el rey visigodo Recesvinto. Compilaba las leyes necesarias para la resolución de conflictos que se les podían plantear a los jueces. Constaba de 12 libros, y siguió vigente tras la invasión musulmana en el reino de León en sentido amplio, en Cataluña y entre los mozárabes, aunque no se descarta que su vigencia fuera mucho mayor. Sí está claro que los castellanos no aceptaron el Fuero Juzgo, prefiriendo el derecho de costumbre (no escrito y por lo tanto, más arbitrario) 
En el reino de León, el Libro fue conocido como el “Libro de León”, o “Libro Iulgo de León”, mientras que en otras zonas recibía el nombre de “Fuero Juzgo”. Dada su importancia, fue traducido al leonés en varias ocasiones, y puede que ya en época de Alfonso IX. Tenemos noticias de la existencia de ocho o nueve ejemplares en lengua asturleonesa, alguno de los cuales todavía se conserva. Hay más ejemplares en leonés que en cualquier otra lengua. Tenéis más información sobre la literatura jurídica en leonés en este enlace.
7º-La creación de la comunidad autónoma de Castilla y León.

Un acontecimiento de innegable importancia, ya que empezó en 1983, y seguimos inmersos en él. Ha marcado el pasado reciente y el presente de León, y salvo sorpresas seguirá marcando el futuro.
Antes de esta autonomía León formaba parte de la región leonesa, región histórica compuesta por las provincias de León, Zamora y Salamanca, y que había sido creada por Javier de Burgos en 1833 (al mismo tiempo que creó las actuales provincias). Por eso me hace gracia cuando se habla de “historia de Castilla y León”, porque habría que empezarla en 1983, y llevarla más atrás es caer en el anacronismo interesado.  
A la muerte de Franco, y durante la llamada Transición democrática, se dispone la descentralización creando las autonomías, con unas competencias tan fabulosas que las acabaron convirtiendo en lo que son hoy, auténticos estados federales con nombre maquillado. Al principio se había supuesto que sólo accederían a la autonomía las llamadas “nacionalidades históricas” (Cataluña, País Vasco…), y que el resto (Región Leonesa incluida) seguirían dependiendo de Madrid. Al final se impuso el “Café para todos” y acabaron creándose  las17 autonomías actuales. 
Sorprendentemente, al iniciarse la carrera autonómica los políticos leoneses se quedaron literalmente “a verlas venir”, con lo que otros les tomaron la delantera, creándose en junio de 1978 el ente preautonómico de Castilla y León, que incluía a las actuales provincias más La Rioja y Cantabria. Estas dos últimas poco después abandonaron el ente y se constituyeron en sendas autonomías propias.
En León las encuestas revelaban que la inmensa mayoría de la población estaba en contra de la unión con Castilla, y que se preferían otras opciones: León solo, con Zamora y Salamanca, con Asturias…
Al principio tanto el CDS como AP e incluso gran parte del PSOE (con Baldomero Lozano a la cabeza) estaban en contra de la unión con Castilla, y sólo el Partido Comunista estaba a favor. Sin embargo, y sin que se sepan bien las razones, comenzaron a cambiar de opinión, e incluso se presionó a los alcaldes de estos partidos para que votaran a favor de la integración con Castilla.
Al final ya sabemos cómo acabó la historia: en 1983 se hizo el Estatuto de Autonomía, incluyendo a las nueve provincias que todos conocemos, es decir, uniendo a la región leonesa y a parte de Castilla la Vieja. Segovia se segregó, pero se reintegró en Castilla y León mediante una Ley Orgánica (es decir, “por narices”). La Diputación de León votó ese mismo año a favor de la segregación, pero le fue vetada esa opción desde las más altas instancias judiciales del Estado.
La manifestación leonesista de 1984, que llegó demasiado tarde y que a pesar de juntar a más de 90.000 personas ni siquiera recibió una mención en los medios nacionales ni “regionales”. 

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