AUTONOMIA PARA LEON ¡YA!

1 dic 2005 0 comentarios

¿Cómo es posible que después de 23 años los leoneses sigamos aceptando una imposición que solo benefició a Pucela y de la que Peces Barba y Martín Villa fueron responsables, es que no tenemos coraje ni autoestima? Quien fue señor no debe ser lacayo y eso es lo que somos, lacayos de Pucela.




Siguen resultando incomprensibles las razones por las que se creó este “totum revolutum” que agrupa los restos de Castilla la Vieja (ya que faltan Santander y Logroño, actuales Cantabria y La Rioja) es decir las provincias de Burgos, Soria, Segovia y Ávila, el Viejo Reino de León, es decir las provincias de León, Zamora y Salamanca y las dos provincias tránsfugas que pasaron de León a Castilla la Vieja, es decir Valladolid y Palencia (no olvidemos que Valladolid fue fundada por el Conde Ansúrez, por cuenta del rey de León, para contener los afanes expansionistas castellanos; ¿kafkiano, verdad?).

¡Es cierto! ¡existe una razón para este “engendro”!: La razón económica (el “vil metal”) la Junta recauda en nueve provincias y gasta, mayoritariamente, en una.

Hasta la creación artificial de esta autonomía, León era una provincia situada más o menos en la mitad de la tabla de las provincias españolas, veinte años después no solo no hemos mejorado nada sino que hemos descendido a los últimos puestos de la lista ¿Son estos los beneficios que nos aporta nuestra inclusión, obligada, en el engendro?

Nuestra Catedral, cuyas vidrieras son únicas en el mundo, es la que menos presupuesto tiene de toda la Comunidad y la única que, gracias a los “desvelos” de la Junta, está fuera del Plan Nacional de Catedrales. Eso sí, después de anunciar en tres ocasiones la firma de un convenio con Caja España que iba a permitir su total restauración en cuatro años, finalmente se firmó un Convenio hasta 2009 pero que permitirá la restauración de unos 500 m2 de los 1.400 m2 aún sin restaurar. ¿Qué sucederá con los 900 m2 restantes?

Podríamos seguir dando ejemplos infinitos por toda nuestra geografía leonesa pero baste éste y la noticia que apareció hace unos meses en Diario de León, según la cual, el Alcalde de Valencia de Don Juan, el popular Juan Martínez Majo, estaba muy decepcionado con los coyantinos de nacimiento y vecindad por el poco apoyo que recibió su campaña para reconstruir la torre del Castillo. La suscripción popular solo contaba con 7.000 euros, muy lejos de los 50.000 que eran necesarios para completar el presupuesto total de las obras. Era muy comprensible la decepción del Alcalde sobre todo cuando, leyendo detalladamente el presupuesto, se observaba que Caja España aportaba 60.000 euros y la Junta la “asombrosa” suma de 15.000 euros (apenas el doble que la aportación popular) ¿Estaba también el Sr. Martínez Majo decepcionado con la Junta?




¿Hay una sola persona que, con los datos económicos en la mano, crea de buena fe que la autonomía leonesa, separada de Castilla, sea de León solo o junto con Zamora y Salamanca, iba a costarnos más que la actual autonomía en la que ocho provincias contribuimos a la mayor gloria de una sola y en la que importantes partidas presupuestarias se gastan en tratar de destruir la identidad leonesa o en francachelas para “salir en la foto”? Un pequeño ejemplo aún, referido a los últimos presupuestos: 128.000 euros para restaurar las vidrieras de la Catedral de León, 1.000.000 de euros para editar un libro diciendo que León no existe, pues es “un invento del siglo XIX” y 1.000.000 de euros en la cena de inauguración del MUSAC. Creo que es evidente el agravio comparativo.

¿Queremos que León siga perdiendo población, puestos de trabajo, instituciones, historia y señas de identidad? Por el camino que vamos dentro de otros 20 años ni existiremos, seremos solo el recuerdo de un gran pueblo que pasó por aquí y nuestros hijos serán emigrantes sin identidad ni orgullo de ser leoneses pues ni siquiera sabrán lo que eso significa.

Se oyen voces de que la autonomía es muy cara y que León no podría soportar los gastos. ¿Se ha preguntado alguien lo que nos está costando la autonomía que tenemos? (algun día daremos cifras concretas). Si no fuese dramático resultaría gracioso. Lo auténticamente caro es “mantener vagos en casa ajena” y eso es lo que hacemos los leoneses, pagar como ciudadanos de primera y recibir como ciudadanos de segunda, tercera o cuarta. En resumen que “lo barato resulta mucho más caro”.

Si queremos a nuestra tierra debemos defenderla porque haciéndolo nos defendemos a nosotros mismos, y defendemos nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

Fotos: César Andrés Delgado

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