Caín recupera hoy los accesos a pie y mañana ya se podrá llegar en coche

22 jul 2006 0 comentarios

El pueblo de Caín comienza a partir de hoy a recuperar parte de la normalidad propia de uno de los enclaves turísticos más importantes de la provincia gracias a la finalización de la fase más crítica de las obras de la carretera y al consiguiente levantamiento de las restricciones sobre el acceso ocasionadas por la mejora de la carretera realizadas por la empresa leonesa Acis y que han durado unos dos meses en su etapa.Con esta retirada de la restricción al acceso, los habitantes de Caín recuperan en parte una normalidad perdida durante el periodo de obras, durante el cual las noches de Caín cambiaron buena parte de su tradicional ambiente montañero bullicioso por veladas compartidas con los trabajadores de la carretera, con los que muchos vecinos han trabado amistad.

Pero las obras sólo hacen un intermedio durante la temporada turística, retomándose previsiblemente en septiembre para su finalización, quedando pendiente el asfaltado y la colocación de las barandillas biondas.

En este sentido, el director del parque nacional, Rodrigo Suárez Robledano, insistió en recomendar que se extremen las precauciones en la zona de obras, tanto por parte de los conductores como de los peatones. «La carretera sigue en obras, pero teníamos un compromiso con el pueblo de Caín en aliviar las restricciones durante la temporada alta para disminuir los perjuicios derivados de la restricción del acceso», manifestó Robledano.

Dificultad por la estrechez

La obra en sí misma presenta un diseño avanzado donde la plataforma que soporta la carretera no cuenta con apoyos verticales, sino que los voladizos que ensanchan la vía van densamente dotados de hierro y están fijados por fuertes anclajes sobre la parte interna de lo que será el firme, lo que ha permitido que los trabajos se desarrollen prácticamente en su totalidad desde la plataforma del vial de una forma relativamente sencilla. No obstante, uno de los mayores problemas a solucionar ha resultado el escaso espacio disponible para las máquinas, algunas de ellas pesadas, lo que supuso un reto para sus conductores que debían ir marcha atrás durante varios centenares de metros por la estrecha carretera para aportar los materiales ante la imposibilidad de dar la vuelta, fenómeno que se ha repetido decenas de veces ante la gran cantidad de hormigón necesario para fijar la estructura. Todo ello se vio acentuado durante la segunda fase de las obras que supone el tramo comprendido entre le Puente de Piedra y el Puente Cancelis.

El pueblo de Caín no sólo ha visto casi imposibilitada la afluencia normal de visitantes, que ha sido asumida estoicamente por los hosteleros ante la importancia de la obra acometida, sino que también se han visto afectadas muchas labores cotidianas como el suministro de víveres, la asistencia médica, el correo o la recogida de basuras.

Las diferentes administraciones pusieron en funcionamiento varios dispositivos para atenuar estos efectos negativos y prevenir mayores complicaciones.

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