…con el horizonte al revés

18 feb 2014 0 comentarios

el horizonte en la Montaña de Riaño desde hace ya tres décadas
Montaña de Riaño, con el horizonte al revés.
Una vez más, gracias a la facultad que nos da la edad, y su memoria, queremos expresar nuestras opiniones e inquietudes sobre la tierra que nos vio nacer, intentando siempre hacerlo desde la perspectiva de la historia vivida y no de la que nos cuentan. Estas son las razones:
Que el término de Montaña de Riaño (MR) es nuestra mejor marca, es un hecho que nuestra reciente historia contemporánea lo demuestra. Que la MR ya no es lo que era, eso, también es un hecho, pero no motivo para destruirlo todo.
Desde que los caminos de carros y carretas comenzaron a ser  carreteras para vehículos de tracción mecánica, la MR comenzó a hacerse oír entre la gentes de cada vez más lejos, por ser el nuevo centro estratégico natural que unía todos los valles, y sus caminos, en uno solo. Se Convirtió así, en el centro referencia y de servicios para toda la comarca de montaña nororiental leonesa. Fueron años de progreso, acompañado este, de verdadera prosperidad en toda una zona de Montaña de duros inviernos, acostumbrada ancestralmente a vivir en una economía de supervivencia. Tiempos que fueron cambiando poco a poco la fisonomía de los pueblos viviendo su propia transformación sin más dictado que la adaptación a las nuevas oportunidades; mirando desde la puerta a la calle, las gentes emprendedoras de Riaño especialmente, vieron surgir delante de casa la posibilidad de dar lo que tenían a cambio de hacer un buen negocio, con todo un mundo que llegaba y descubría las maravillas de nuestra Montaña, nuestra dura y bella tierra.  Este proceso avanzaría desde mediados del XIX durante más de un siglo, y hubiera continuado de no ser por la Apocalipsis que se avecinaba: La cruel e injusta sentencia a desaparecer, bajo las aguas de un pantano. Tenemos como mejor ejemplo de esta próspera época de la Historia, la arquitectura de las nuevas edificaciones, el Partido Judicial y  el Parador Nacional , símbolo este también, de su caída en picado.
Las antiguas y gloriosas comarcas históricas de la Montaña,  Valdeburón y Tierrra de la Reina, quedaron incluidas en el término de la Montaña con el apellido de Riaño, que se usaba cada vez más entre las conversaciones de las gentes  que por ella transitaban para hacer referencia a la zona. Esto es algo que todavía hoy  sigue sin agradar demasiado a los descendientes de los hidalgos de Valdeburón y de los vasallos y señores de la Tierra la Reina.
Durante ese tiempo, la localidad de Riaño fue asumiendo paulatinamente el papel de centro neurálgico de la montaña  y se encontró en ese camino con los años de mayor prosperidad y crecimiento demográfico de toda su historia. Nadie cuestionaba entonces como es lógico, la identidad de este término para diferenciarse del resto, pues era sinónimo de riqueza y belleza natural sobre todo para los que venían de fuera. El hecho de que ahora en la segunda decena del siglo XXI, en tiempos de vacas flacas, esto se cuestione, deja en mal lugar a aquellos que lo hacen por el mero hecho de hacerse y por muy lógico que parezca. Nuestro pasado reciente delata nuestro egoísmo y falta de unión. Un egoísmo peligroso con un resultado que a la vista está, pues con el, hemos tirado piedras muy grandes sobre nuestro propio tejado común, la Montaña de Riaño.
En esta situación de declive que arrastramos con la montaña descabezada desde hace ya décadas, le han salido parentelas al término, como es el que parece políticamente correcto, de Montaña Oriental leonesa. Que no nos parece mal si se trata de identificar geográficamente a una zona, pero nada más. Por otro lado, cuando hablamos de Picos de Europa, en gran medida y exceptuando a Valdeón y Sajambre, solo podemos decir que Picos, lo que es Picos, no somos; pero no hay que andar muy lejos a pie para darse cuenta que somos uno de sus mejores miradores…eso ya es algo.
También existe otra denominación que no por novedosa deja de ser la de mayor fundamento histórico: Montaña de Vadinia. Una bonita palabra y un término que recuerda los primeros pobladores de estas tierras que dejaron su testimonio por escrito, labrado sobre algunas de sus lápidas de piedra en tiempos de Roma. Según el historiador sajambriego Eutimio Martino, en su obra Roma contra Cántabros y Astures, los vadinienses fueron una de las tribus que se enfrentaron con ferocidad  a la todopoderosa Roma en las famosas “Guerras Cantabras”.
MR ha sido un distintivo de calidad durante mucho tiempo, no pudiendo llegar a donde le correspondía por tenerle reservado el destino la sentencia que todos conocemos. Aun así sigue manteniendo algunas de sus seña de identidad, potencial para nuevos proyectos comerciales gracias a su mejor tesoro, su Naturaleza. Clásicos como su repostería, su carne de vacuno, pueden seguir poniendo con letras grandes en sus productos, Montaña de Riaño. Una herencia que lejos de olvidarse no consigue tener el  protagonismo que se supone podría alcanzar, como sucede en otras zonas que consiguen tener denominaciones de origen de prestigio y fama. Vivimos un escenario cada vez más decadente en el que cada uno tira por su lado por doquier. Lo vemos en las últimas apariciones de la palabra Riaño en los medios de comunicación donde Sajambre y Valdeón no quieren compartir el escaño de Picos de Europa con el resto de la MR. Sus razones tendrán sin duda, pero, visto desde otra perspectiva a una mayor distancia, solo se percibe una zona en disputa y dividida por intentar alcanzar cada uno por su lado, el mejor trozo del pastel. El “pastel”  de “la sumencion” sin objeciones. Algo que  parece dejar de lado cualquier consideración por parte de quien la recibe, y ha hecho olvidar a través de los años cada vez más, la  propia identidad de quienes la reciben, anulando cualquier resquicio de reivindicación en ese sentido sobre todo del tipo romántica o histórica. Este dinero venido del cielo y no trabajado desde la raíz, provoca, mal gestionado, como así parece ser, la fragmentación y la división de las gentes de la comarca, y lo que es peor, al ver los resultados, parece haber caído en saco roto.
Profundizando un poco en este asunto, uno tiene la sensación de estar ante una organización algo parecido a la “cosa nostra”. Expresión que identifica muy bien a todo lo que se cuece en el camino recorrido por el maná  entre el cielo y la tierra. Un mana, dicho sea de paso, venido de los impuestos que pagamos todos y que viene envuelto en un aura de silencio por parte de sus benefactores. Ayuntamientos a la cabeza, empresas y la ganadería principalmente; parecen vivir por y para este sistema, y como ellos mismos dicen, no hay otro. “Es lo que hay” que es lo que se dice hoy en día para justificar lo injustificable.
Tanto “oro venido de Roma” para que todos al unísono en la MR sigan rezando el “padre nuestro” de San Glorio; lo que significa, ineludiblemente, que quieren más. Demostrando una vez más,  que la sinrazón de la situación les ha dejado sin ideas ni resuello para cambiar la perspectiva del horizonte, al cual, miran al revés. ¿Y el rumbo? … una deriva marcada por control remoto desde Valladolid por sus burócratas sin ninguna consideración… ancha es Castilla.
Hemos caído pues, con el tiempo y sin madre, el valle; en una dinámica de no respeto hacia los demás que somos todos. Un egoísmo estúpido y mezquino nos está hundiendo cada vez más en el fango y nos hace cómplices de nuestros propios verdugos, demostrando no haber aprendido nada de las duras lecciones pasadas. Solo parece que queda ya en la MR un solo espíritu, el de la supervivencia. Muy bajo hemos caído por olvidarnos.
Un hecho, una pregunta y una respuesta,  para muestra:
¿Cuántas de las personas que se benefician directamente de los ancestrales terrenos de nuestra Montaña, administrados por las Juntas Vecinales (antiguos Concejos); estaban defendiéndolos para que no desaparecieran en las protestas organizadas en León a tal efecto? La respuesta es: ninguno.
Esto es lo que hay… y Calderos para todos.

 RIAÑO VIVE

Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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