De calles, cais y caleyas

12 ene 2008 1 comentario

Emilio Gancedo, Diario de León/ El catedrático de la Universidad de León José Ramón Morala colecciona en su página web nombres de calles en leonés procedentes de todas las comarcas como testimonio de la pervivencia del idiomaHace ya tiempo que a la hormiga no se le llama formiga en Fresno de la Vega, pero ahí está el nombre de una calle para atestiguar que en el pasado sí se conservaba, en este hortelano pueblo riberiego, ese rasgo tan leonés que hoy sigue perviviendo en el habla cotidiana de comarcas más noroccidentales. Lo mismo puede decirse de muchos otros nombres de espacios públicos: es normal que en Laciana haya calles dedicadas al Conxal (nogal) o al Teixu (tejo), pero resulta mucho más curioso que, al lado de la misma capital leonesa, haya calles rotuladas como La Naviella y La Mansiella (ambas en Villasinta de Torío) o Matafigos en Trobajo del Cerecedo. Testimonios todos ellos de que, en el pasado, la lengua leonesa se hablaba en toda nuestra provincia. Una interesante colección de este tipo de placas se encuentra en la página web personal del catedrático de Filología Hispánica de la Universidad de León José Ramón Morala, dedicada a temas lingüísticos (http://www3.unileon.es/dp/dfh/jmr/index.htm). En ella, además del callejero leonés , puede consultarse la sección Diccionarios de variantes del español , una recopilación de más de mil enlaces a páginas con diccionarios, glosarios o vocabularios de términos patrimoniales procedentes de la muy diversa geografía sobre la que se extiende el español, incluidos muchos del área leonesa. También en la llamada Biblioteca se encuentran artículos elaborados por José R. Morala sobre Filología Hispánica, lengua escrita y lengua hablada en la documentación medieval o la lengua española en Internet. En cuanto a las calles con nombre leonés -por el momento tiene 25 y está abierto a «préstamos» que le puedan llegar vía e-mail-, son sobre todo testimonios, bien de voces todavía presentes en el habla de comarcas como La Cabrera y el Alto Sil ( La Llomba , loma, en Encinedo, pero también La Lomba en Villasinta) y también prueba de que la toponimia -los nombres de lugar- son los últimos elementos de una lengua en morir, resistiendo mucho tiempo aferrados a la manera secular de denominar un prado, un monte, una campa o, como sucede en este caso, una calle.

Explicación filológica Por otro lado, Morala incluye en cada imagen una pequeña explicación filológica de cada nombre (Matafigos de figos , higos; Cruceiru es crucero, una terminación típica del leonés occidental y gallego; Jano es la misma palabra que chanu , llano; Tenada es el pajar; Forcada viene de forca , horca; Canciellas son cancillas; Ferradal, tierra abundante en fierru , hierro; Madriz es un reguero pequeño; Llamargos, lláganos… son campos húmedos; Veiga es vega también en leonés, etc. Además, las hay en castellano pero con típicas terminaciones de aquí ( callejina ) y hasta nombres que no significan otra cosa que calle calle (calle La Calea, de caleya , que es calleja; La Caleya, El Caleo o El Calello; y en La Baña hay una calle «Cai». También hay nombres en leonés de Zamora y Portugal.

1 Comentarios

  1. Lisardo, el 12/01/2008 a las 19:09:36 , #749

    Muy interesante el enlace a la web del profesor Morala. Da gusto conocer el léxico leonés. También un poco de pena, por el acusadísimo desuso en el que ha caído.
    Por cierto, señor Chao, siempre que me meto en una página leonesista aparece algún artículo tuyo jejeje.

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