Democracia aparente

10 sep 2006 0 comentarios

Se supone que el verano conlleva un descanso en la actividad política, pero este año se ha tratado de una falsa calma. La reforma de las dos leyes fundamentales que rigen la Autonomía de Castilla y León ha avanzado entre el silencio y la opacidad.Esta voluntad oscurantista ya se había percibido en la discusión en torno a la Ley de Montes autonómica. En el debate se había apreciado cómo algunos altos cargos explicaban el contenido del documento hablando de aspectos bondadosos que, una vez leído el texto, ni se encontraban en él ni se podían siquiera deducir. Tal maniobra se ha tornado en una forma de proceder usual en aquellas cuestiones problemáticas para la Junta.

Más tarde llegó la reforma del Estatuto de Autonomía, de la que se dijo que no corría prisa. Por el contrario, el proceso de elaboración del anteproyecto se ha completado velozmente. Se divulgó que habría un diálogo abierto con la sociedad. No obstante, la elaboración del texto se ha llevado en secreto, en un grupúsculo de políticos del PP y el PSOE.

El texto pactado para ser sometido al Parlamento autonómico se concluyó en julio, antes de las vacaciones. Su discusión comenzará el día 12 de septiembre. Como es difícil de conseguir y sólo ha quedado agosto para su posible examen (si se ha podido dar con él), se deduce que no existe voluntad de información al ciudadano. Esta cuestión viola el espíritu de lo que debe ser la información pública de las leyes, establecida en nuestro derecho. Mucho más si asumimos que el estatuto es la ley fundamental del entramado autonómico.

Pero aún quedaba una sorpresa más. Idéntico criterio se aplicó en la reforma de la segunda ley fundamental de la Autonomía: las directrices de ordenación del territorio. En este caso se trata de las líneas nucleares que orientan el gasto público, redactadas en forma de ley.

Primero, para evitar la detección del anteproyecto y evitar su probable debate público, se cambió su nombre por el de «Directrices Esenciales de Castilla y León». Por añadidura, su búsqueda en la web de la Junta, principal fuente de información, se hizo difícil. Para completar esta actuación incalificable el anteproyecto de ley se expuso a información pública entre el 1 de agosto y el 1 de septiembre, justo en las vacaciones.

De esta manera las dos leyes fundamentales para el Gobierno de la Autonomía se están modificando de espaldas a los ciudadanos. La discusión en Cortes tendrá lugar antes de la configuración de las listas electorales, con lo que caben pocas disidencias internas en el PP y el PSOE. Todo se ha sincronizado para acallar desacuerdos.

En consecuencia, la Junta debe una explicación a los ciudadanos. De no producirse ésta se evidenciará que nos encontramos ante una Autonomía con democracia aparente, pero falsa.

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