Aurelio , quinto rey asturiano (768-774) era hijo de Fruela, no el Fruela rey, sino un hermano así llamado de Alfonso I, proveniente por lo tanto de la rama cántabra, ergo sobrino de éste y hermano a su vez de un rey posterior como veremos más adelante. A Aurelio le desconocemos esposa y descendencia, si es que tuvo ambas. Hay quien le atribuye ser el fundador de Oviedo, aunque lo más seguro es que la fundación de Oviedo tendríamos que ir a buscarla justo en el reinado anterior, con Fruela I donde esta ciudad habría iniciado su andadura en torno a la ermita de San Vicente, dirigida por los monjes Máximo y Fromestano. Mantuvo buenas relaciones con los musulmanes, lo que le procuró un reinado relativamente tranquilo, aunque también fue protagonista del aplastamiento de una revuelta de los más humildes, «siervos» se les llama en alguna fuente, «esclavos» en otras, pero de ella se sabe muy poco. Los rebeldes fueron vencidos y con ello reducidos a su anterior condición ( in pristina seruituti ) (a la primitiva esclavitud). Estas acciones dejaban claro, sin embargo, un mundo ya inquieto, en crisis e inmerso en cambios sociales. Silo , el sexto rey asturiano, 774-783, era hijo probablemente de una musulmana y algunas fuentes dicen también que ocupó el trono gracias a su casamiento con Adosinda, hermana de Fruela I e hija de Alfonso I y Ermesinda, otras en cambio nos hablan de que fue elegido (tradición visigoda) rey por la nobleza. Durante su reinado vivió en paz con los musulmanes, al igual que su antecesor Aurelio, pero hubo de enfrentarse a los gallegos, enfrentados éstos contra la realeza, a los que venció en Montecubeiro (Lugo). De este rey es el documento llamado Diploma del rey Silo (23-08-775), el primero, original y más antiguo que se conserva de la época asturiana. En él, escrito en letra cursiva visigótica, se habla de una piadosa donación hecha por el rey a una comunidad de clérigos, para la salvación de su alma.
Tras el reinado de Silo, la sucesión al trono fue muy agitada. Por el rey Alfonso III el Magno, quizá el más grande rey astur, se sabe que todos los magnates del palacio, a una, con la viuda de Silo, Adosinda, también de su parte, establecieron en el solio paterno a Alfonso II, hijo de Fruela I y de Munia, pero Alfonso debía ser menor de edad, lo que llevó a otro pretendiente, Mauregato, a creerse con mayores derechos. Ocupó el trono y expulsó a Alfonso, quien se refugió en Álava. Mauregato , pues, fue el séptimo rey asturiano, 783-788, fue hijo bastardo de Alfonso I el Católico y de una sierva. No se le ha conocido descendencia. Sobre la implicación sarracena en favor de Mauregato para acceder al trono, según apuntan Lucas de Tuy, Ximénez de Rada y hasta la Crónica general , no parece que sea muy acertada. Los musulmanes en aquellos momentos estaban más ocupados por una ofensiva carolingia al sur de los Pirineos, por lo que el reinado de Mauregato todo parece indicar que transcurrió en paz. Tampoco parece probable el tributo de las cien doncellas al emir de Córdoba, o una victoria sobre los maragatos, presuntos invasores de Asturias durante su reinado, como es notorio en la falsificación de las actas del concilio de Oviedo del año 821. Sobre ello, ya en 785, Beato de Liébana y Heterio de Osma dirigen a Epilando, arzobispo de Toledo, su Tratado apologético , en el que combaten los supuestos errores. Es probablemente también Beato de Liébana quien compone entre 783 y 788 un himno litúrgico en honor de Santiago y dedicado a Mauregato, quizá en verdad el comienzo en la península al culto jacobeo. Vermudo I el Diácono , octavo rey de Asturias, 788-791, era hijo del príncipe Fruela, hermano éste de Alfonso I el Católico. Hermano suyo era Aurelio, que gobernó entre los años 768-774. Vermudo I casó con Numila de Navarra. Su reinado, al contrario de lo que había sucedido con los anteriores, Mauregato, Silo y Aurelio, estuvo lleno de sobresaltos ante las continuas aceifas musulmanas o incursiones de verano. El emir de entonces, Hisham I, envió dos expediciones contra los cristianos, una de ellas mandada por Abu Utman Ubayd Allah que remontó el Ebro tras someter la rebelión de Zaragoza y atacó Álava y la comarca de la Bureba; la segunda dirigida por Yusuf ibn Bujt, que penetró por el flanco contrario y devastó Galicia. De regreso por la vía romana de Lugo a Astorga las huestes sarracenas se encontraron con las cristianas de Vermudo I, a quienes derrotaron en la confluencia de los ríos Valcarce y Burbia, probablemente en lo que hoy es Villafranca del Bierzo. Tales derrotas, pero parece que principalmente la segunda, puede que le inclinaran a la abdicación ( voluntariae , septiembre de 791) a favor de su sobrino Alfonso II, en cuya corte vivió hasta su muerte. Alfonso II el Casto ocupa el orden noveno en la cronología asturiana. Era hijo de Fruela I y de Munia y habría podido ser rey algunos años antes si Mauregato no le hubiera usurpado el trono que habían elegido para él los magnates del palacio y su propia tía Adosinda, cuando enviudó de su marido Silo. Reinó entre los años 791-842 y su estancia en la cúspide de la monarquía resultó ser una de las más fructíferas por lo que se refiere a la consolidación del reino astur.
La corte regia, que hasta entonces parece que se había alternado entre Cangas de Onís y Pravia, hizo que pasara definitivamente a Oviedo. En el aspecto militar tuvo que enfrentarse al guerrero emir Hisham I, azote del rey cristiano anterior. En 794, el emir cordobés envió dos ejércitos, uno bajo el mando de Abd al-Malik ibn Mugayt, cuyas órdenes eran ir contra Asturias; y otro bajo la dirección del hermano, Abd al-Karim, cuyo objetivo era atacar la región alavesa. El primero conquistó la nueva capital y la saqueó, pero de vuelta en su regreso, utilizando la misma vía de entrada, fue sorprendido por Alfonso y sus ejércitos en un lugar llamado Lutos o Lodos y allí los sorprendió y aniquiló. El emir cordobés Hisham I presentó batalla nuevamente y al año siguiente envió al mando de Abd al-Karim un ejército de diez mil jinetes, y aunque los astures fueron auxiliados por los machus (vascos idólatras, según crónicas árabes) que también presentaron batalla, esto no fue suficiente, pues nuevamente las tropas cristianas fueron derrotadas, probablemente en las Babias. Volvieron a ser derrotados en el valle de Quirós y después en el Nalón. Tomaron y destruyeron Oviedo, pero no lograron el objetivo de aniquilar el reino astur. La circunstancia de una muerte prematura del emir Hisham I apaciguó las expediciones virulentas contra los cristianos. Le sucedió su hijo al-Hakam I que se centró más en resolver los muchos problemas que acontecían en el al-Andalus y la ofensiva carolingia sobre Barcelona. No obstante, en el verano de 796 el general musulmán vencedor de la última campaña atacó la tierra de los autrigones (la futura Castilla) y llegó hasta el Cantábrico, pero en la España árabe la revueltas contra el emir permitieron a Alfonso II ver a Asturias libre de enemigos durante años, hasta el punto de tomar la iniciativa guerrera. Se apoderó de Lisboa en 798, unido a los vascones combatió a los musulmanes en 816, a orillas del Orón, por la zona de Pancorvo, derrotó en 825 a dos ejércitos sarracenos que entraron por Galicia y cuyas batallas pudieron suceder en el Nalón y en Anceo.
Con Alfonso II comienza el triunfo del neogoticismo, restaura en Oviedo el orden godo de Toledo, tanto en la iglesia como en el palacio, lo que viene a responder como fiel reflejo del propósito del monarca astur de presentarse como heredero de la autoridad de los reyes de Toledo sobre toda Hispania con el firme propósito de arrojar de la península a los musulmanes.
En el aspecto artístico, su largo reinado deja también una huella de arte que se conoce como arte asturiano. También se descubrió durante su reinado una tumba que se supuso era la de Santiago. La utilización espiritual y mediática de este descubrimiento corrió generosa por todo el mundo cristiano e hizo que los reyes aparecieran protegidos en sus empresas contra el mundo islámico. A los once años de reinado fue depuesto por rebeldes y encerrado en el monasterio de Ablaña, pero pronto los fieles lograron reponerlo en el trono.
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