LEÓN SALAMANCA ZAMORA | PAIS LEONÉS


I - LA HISTORIA DE LEóN, REY A REY

El ejercicio histórico que nos hemos propuesto tiene como base el acercamiento sencillo y fácil al conocimiento de una etapa genuina que afectó a nuestros campos y a nuestras gentes. Es básicamente nuestra historia, las raíces desde las cuales hemos crecido las generaciones siguientes como ramas nuevas de una savia que mermaba año a año, siglo a siglo. Pero ahí está y aquí trataremos de exponerla con la mayor sencillez posible y la recomendada prudencia que es exigible en estos casos.

No obstante, y a pesar de todo, son documentos rigurosamente contrastados, expuestos y redactados de forma amena y con la mayor elasticidad y agilidad posibles para que el contenido no se hiciese demasiado farragoso, con el consiguiente riesgo de provocar la apatía y el desánimo. Por otro lado, al ser artículos breves que exponen únicamente aquellas cosas que nos parecían más relevantes, podemos estar seguros de que, condensados en la brevedad y espaciados en la periodicidad de la publicación, no resultarán en modo alguno cansados ni inasimilables; antes al contrario, pensamos desde una certeza firme que, leídos detenidamente, podrán facilitar un conocimiento y una ubicación en el tiempo claros, y paso a paso de una historia magnífica que reforzó el nombre de León, que engrandeció a León y de cuyos cimientos históricos podemos sentirnos orgullosos y humildemente altivos, unos cimientos lejanos, casi perdidos, pero cuyo rescoldo aún humea en nuestras mentes, como esa luz que otrora fue brillante y hoy tenue, pero de cuyo pasado esplendor aún arrastra la vieja estela que nosotros no podemos perder, salvo que nosotros mismos queramos cortar el conducto que nos mantiene ligados a nuestra propia vida y a nuestra propia esencia.

Recuerdo y presencia

El recuerdo es una forma de vida, de mantenimiento de la vida, la costumbre que nos guía, la inercia vital sin la cual nada seríamos, vacíos estaríamos. Por eso creemos que se hace tan necesario el mantenimiento del recuerdo, porque es la negación de la muerte, porque es la afirmación de la vida, porque es el portazo a las injerencias, porque es el bálsamo de la tradición, porque es el freno de la invasión, porque es el reencuentro con uno mismo, porque es el veneno contra la impersonalidad, porque es el alivio de la identidad, porque corta el camino a los genocidios identitarios, porque te asoma al paisaje orgulloso de donde vienes, porque el no recordarlo a la muerte te lleva, porque si presente lo tienes te mantiene en la vida, porque sirve para decir no, porque sirve para decir sí. De aquel reino de León a estas flojedades es un compendio de cosas ligadas entre sí porque ligadas están en el tiempo, presentadas cronológicamente rey a rey con algunas de las particularidades de cada uno, de quién eran hijos y con quién casaron, además de otras historias que pueden enriquecernos y quizá ampliar el conocimiento de un pasado que vivió el esplendor y la decadencia en esos campos de batalla, de sangre y de muerte. De modo que podemos entender que se trata de una publicación gota a gota, rey a rey, siguiendo la cronología del tiempo. El reino de León es una prolongación del reino astur hacia abajo, algo que nos ha animado, pensamos que acertadamente, a describir una semblanza breve de todos aquellos antecesores regios asturianos hasta la implantación de León como reino. Son múltiples los lazos que nos mantienen en franca sintonía pese a absurdas oficialidades u oficialidades descabelladas. Y es que León siempre miró mucho más hacia el norte, su norte, como Asturias al sur, su sur. Nuestra sintonía es tan profunda como las simas donde se esconde el carbón, tan espirituales como las que emanan de la Santina o la Virgen del Camino, tan hermanadas como comunes romerías, tantas afinidades como afanes tantos y variados nos han entrelazado, haciendo posible el milagro de la complementariedad entre los cereales, las riberas, las huertas y los páramos de la región de León, con los campos, las playas naturales de los leoneses y esa lluvia serena y apacible que mantiene a Asturias en uno de los verdes más bellos del mundo. Por historia, por religión, por querencia natural y por recíproca y no casual espontánea sintonía es por lo que nos parece acertado acercarnos a Asturias, hablar de sus reyes y armar su árbol genealógico que uniremos con el de los reyes de León.

Unidad administrativa

También queremos expresar que esa especie de unidad administrativa e institucional del reino de León no fue constante a lo largo de todo el tiempo al que nosotros nos referiremos. Desde el año 910, fecha de inicio, hasta el 1230, año en el que damos por terminado el reino, con sus aciertos y desaciertos y, en general, con sus múltiples avatares, el reino vivió tiempos de pérdida de independencia, que no de identidad, a manos del siempre posterior reino de Castilla en su obsesión patológica de unificar todo a su modo, desde su costumbre y según su tradición. Es decir, invadiendo y homologando lo invadido, borrando así, o tratando así de borrar las particularidades y peculiaridades que pudieran ser germen de discordias o diferencias y más tarde elementos susceptibles de provocar insumisión.

En el año 1037, tras la batalla de Tamarón, se rompió la primera independencia leonesa, o quizá mejor deberíamos decir aconteció la primera injerencia castellana con resultado de derrota, que duró hasta 1065. Hubo posteriormente un período breve de independencia (1065-1072), pero pronto la obsesión imperial de Castilla o (o además) una actitud blanda de Alfonso VI de León con resultado de sumisión después de la jura de Santa Gadea, trajeron de nuevo la unidad (período que comprendió los años 1072-1157), que tampoco podemos llamar administrativa, pues eran dos reinos que, con diferencias notables, la unidad que ha trascendido a la historia tiene más de frase hecha e interesada, como para decirlo de una forma que se entienda, que de unidad real. Es más, lo de «unidad» ha sido siempre una atroz trampa y un recurso muy castellano para acabar desembocando indefectiblemente y siempre hacia un mismo lado en la «uniformidad» a su imagen y semejanza con el consiguiente expolio que ello representaba para las sociedades afectas. Así, pues, lo que hemos de decir es que las diferencias seguían existiendo, la incomodidad con Castilla era percibible, cuando se dictaban leyes no tenían el mismo eco en un lugar que en otro, incluso las administraciones eran distintas y la «unión» no tenía más significado ni, en principio, otro porvenir, que juntar fuerzas para luchar contra los musulmanes. De ahí a la absorción posterior mediaba un abismo, pero ya hemos visto que incluso los abismos pueden hacerse pequeños.

Esas características nos han convencido para abarcar los años 910 y 1230, sabiendo que en esos años existía una cabeza visible como rey o reina de todos, y que era llamada de León y de Castilla, decimos bien, de León y de Castilla, y no al revés, respetando la hegemonía y la veteranía de uno, León, y explicitando el segundismo de otra, Castilla.

También nos parece muy interesante dedicar un par de artículos a dos figuras clave. Nunca fueron ni reina ni rey, pero participaron activamente en la vida del reino, y quizá hubieran podido llegar a serlo si el acceso al trono hubiese seguido otros caminos de conquista. De hecho, hubo reyes con silla, capa, cetro y corona que nunca hicieron tanto mérito, tan sólo el de dejarse llevar siguiendo el curso de la corriente. Ellos, en cambio, desde la humildad del segundo plano, apostados con firmeza sobre sus conciencias libres, convencidos de su dignidad, seguros de sus creencias, rectos en su proceder, supieron plantar cara a la invasión y a la aniquilación de León como país. Urraca Fernández defendió hasta que pudo y heroicamente la plaza de Zamora encomendada por su hermano Alfonso VI. Mientras que Bellido Dolfos, además, era vilipendiado, insultado y su nombre recogido en la historia y para la historia como sinónimo de traición. A nosotros nunca nos pareció que la honradez, la honestidad, la fidelidad y la dignidad tuvieran que pagarse así, y por eso les dedicaremos su espacio.

C. Santos para el Diario de León

Volver a historia-de-leon-(de-aquel-reino-de-leon-a-estas-flojedades)

FOTOS

Astorga (vista general)

Astorga (vista general)

PARTICIPA

Participa subiendo tus fotos o descargas a la web

RIAñU VIVE, LA LLUCHA SIGE

Se cumplen 20 años de aquel mes de julio de 1987 en que se perpetró el crimen ecológico y humano de la inundación de Riaño.

SALVEMOS SAN GLORIO

No dejemos que destruyan la montaña Leonesa.
¡No!
a la estación de esquí en San Glorio.

CUENTA PERSONAL

Nombre

Clave

Regístrate gratis aqui

ENCUESTA

¿De donde eres?

Salamanca
León
Zamora
Otro

Total de votos: 4621

MUSICA LEONESA


San Genarín

ÚLTIMOS LLIONESES

Cristina
Tierras de León
irma
El Bierzo
elguaje
El Bierzo
Belén
Tierras de Campos
juan cavero
Ciudad Charro