el pírrico ahorro a costa de juntas vecinales y pequeños municipios tiene un alto precio: la democracia y el rico espacio que gestionan

17 feb 2013 0 comentarios

Diario de León, ANA GAITERO 17/02/2013.- A Carromero le regalaron una pulsera el día de San Valentín, para que quedara claro el amor del PP por sus héroes. Además, con el anteproyecto de ley para la racionalidad y sostenibilidad de la Administración Local podrá seguir cobrando 50.000 euros al año como asesor del Ayuntamiento de Madrid.
En cambio, las juntas vecinales, y las mancomunidades, sin cometer delito alguno, ni aquí ni en Cuba, son condenadas a desaparecer (si no presentan las cuentas durante tres meses) por un pírrico ahorro de 71 millones de euros sobre 7.600 millones de ‘ahorro potencial’ (¿Alguien se lo cree?). Que todo cambie para que todo siga igual. Rajoy cambia el papel de percebe, enrocado ante el oleaje de los escándalos de corrupción y las mareas ciudadanas que le acechan cara al 23-F, por el lema de El Gatopardo.
No sólo los pequeños ayuntamientos, hasta Isabel Carrasco está que trina con eso de que no va a poder cobrar más que el alcaldín de León. Anda buscando una alternativa para seguir cobrando 13 sueldos (perdón, 12). Por eso, y porque no se cobra y había abucheo, no se presentó el otro día al consejo de la Caja. Ahora dimite el secretario regional de la UGT, Agustín Prieto, como si no hubiera sabido lo que se cocía: 1.500 despidos a la vista.
Suertes y arrotos

Para los pueblos de León nada será igual si sigue adelante esta ley, cuya finalidad parece ser, más bien, acabar con la participación directa de la sociedad en el gobierno de sus territorios. El concejo es la esencia de la democracia participativa. El patrimonio de las Juntas Vecinales, en León, es un rico pastel que se quieren repartir las grandes administraciones y las grandes empresas. ¡Ojo!

Quiñones, arrotos, suertes… y otras muchas fórmulas de gestión del espacio y de los bienes comunales bien pueden ser un ejemplo para dar luces a la oscuridad. En Portugal cantaton en el parlamento Grándola Vila Morena, la canción que acompañó a la revolución de los claveles enabril de 1974. Signo de rebeldía o de añoranza de la rebeldía frente al estrangulamiento de los servicios públicos: pagan 20 euros por acudir a urgencias y 5 euros por cada visita al médico de cabecera. Ahogan a nuestros vecinos ibéricos. Y cantan, tomando aire de la memoria de la lucha colectiva.
No les moverán
A dos pasos estamos en España, donde también fue expulsada del Congreso de los Diputados Ada Colau por gritar a sus señorías: «¡Sí se puede!». Y se pudo. La dación en pago, entre otras medidas, va a ser suficiente, si se aprueba el texto de la iniciativa legislativa popular, para saciar la voracidad bancaria frente a las hipotecas impagadas.
Al grito del Sí se puede y del No nos moverán acampan en Valladolid, frente a los bancos, víctimas de la avaricia criminal. En León, trabajadores de la Caja, el Ceis, Telemark, los mineros de la Vasco y los de Victorino alzan su voz. Y se plantan. La olla a presión empieza a pitar. Seguiremos, canta Macaco con pacientes, familiares, voluntariado y profesionales del servicio de oncología y hematología del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, para pedir financiación para la investigación del cáncer infantil.
Soñar es poder
Cada día hay gente que grita «sí se puede» y lo demuestra. Como el abogado anónimo que ha puesto en evidencia que no sólo el Gobierno y la banca abusan de la gente. Que el Colegio de Abogados de León haya tenido que rebajar su cuota de inscripción 1.500 euros es más que un síntoma. Y que un sólo abogado le plante cara y gane, prueba que soñar no es perder el tiempo: «Los sueños cambiaron el destino de los hombres (y de las mujeres) y de las naciones». Gracias por compartirlo, @Cebiologa.

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