EL POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ: NACIONALISMO CASTELLANO EN EL S. XIII

14 sep 2011 0 comentarios

Casi todo el mundo alguna vez ha oído mencionar el Poema de Fernán González. Otra cosa muy diferente es haberlo leído: no es muy extenso, pero al estar escrito en castellano antiguo hay que tener muchas ganas para acabarlo. Sin embargo es una obra muy interesante, ya que constituye una pieza fundamental en lo que se refiere a la deificación del conde castellano. Y no sólo eso: supone un canto nacionalista a Castilla en una fecha tan temprana como el siglo XIII. Que conste que esto no es una opinión personal, sino que también lo afirma H. Salvador Martín, responsable de la que posiblemente es la mejor edición del Poema en la prestigiosa colección de Austral.

Fernando III en el Tumbo A de la Catedral de Santiago

Este nacionalismo tan temprano en realidad tampoco ha de extrañarnos mucho, pues los tiempos eran propicios para ello: en ese mismo siglo Fernando III (1230-1252) y Alfonso X (1252-1284) iniciaron una gigantesca maniobra de propaganda castellanista para soldar la unión de León y Castilla forjada en 1230. Dados sus orígenes eligieron a Castilla como modelo ideal sobre el que edificar esta precaria unión, y para ello se valieron de todo lo que pudieron echar mano: cantares de gesta, mitos, leyendas… 

El problema con que se encontraron fue que Castilla carecía de un pasado nacional, ya que el primer rey castellano digno de tal nombre fue Alfonso VIII (1158-1214), que dotó al reino de todo un aparato institucional del que anteriormente carecía. Pero no había problema: si no existía ese pasado, nada mejor que inventárselo. Así fue como surgieron crónicas como la de Jiménez de Rada o las del reinado de Alfonso X, en las que se exponía la historia de Hispania como si fuera un continuo que desembocaba y alcanzaba su culmen con el reino de Castilla. Como ya he dicho, para esta labor todo era bueno para el convento, así que en estas crónicas se vertieron todo tipo de materiales antihistóricos.
Otro fruto de este tiempo fue el Poema que hoy nos ocupa. Esta obra fue compuesta en cuaderna vía por un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza a quien la Historia le preocupaba muy poco. Gracias a datos internos del Poema se ha podido datar su creación de forma muy precisa entre los años 1250 y 1252. La obra está llena de un nacionalismo exaltado que puede crear extrañeza en tiempos tan tempranos. Pero precisamente por ello su contenido fue aprovechado para ser incluido en la Primera Crónica General de Alfonso X y en la Crónica General de 1344. 
Para hacernos una idea del alcance del Poema, baste decir que una de las historietas que contiene es la famosa leyenda del caballo y del azor. Dice que Fernán González vendió dichos animales al rey de León a cambio de mil marcos que tenían que ser pagados cierto día: si el rey se retrasaba en abonar el pago, el precio iría aumentando en proporción geométrica, a razón del doble cada día. Como el rey de León era un descuidado fue olvidándose de pagar, y cuando quiso darse cuenta ya habían pasado tres años y le debía a Fernán una cantidad astronómica, así que se vio obligado a otorgarle la posesión y el gobierno de toda Castilla, liberándolo así del reino de León. Como puede suponerse, esta leyenda ni siquiera era original: ya figuraba de forma casi idéntica en un libro del obispo Jordanes titulado “Gética”. Evidentemente el monje de Arlanza conocía muy bien esta historia, y lo único que hizo fue adaptarla a su héroe favorito, porque daba legitimidad a esa supuesta independencia castellana sin tener que colocarle la etiqueta de rebelde a Fernán frente a su rey. Y digo “supuesta” porque si bien es cierto que Castilla funcionó de una manera muy autónoma en esa época, tanto Fernán González como sus sucesores siempre reconocieron al rey de León como su señor natural en todos los documentos originales que se conservan.

El Poema tiene dos temas principales: la Reconquista cristiana de Hispania frente a los moros, y la liberación de Castilla frente a León. Castilla es, por supuesto, lo mejor: 
“Pero de toda Spaña Castiella es mejor, 
por que fue de los otros el comienço mayor (…)
Aún Castiella Vieja, al mi entendimiento, 
mejor es que lo al, por que fue el çimiento,”

Quien consigue liberar a Castilla es Fernán González (en realidad Fernando González: Fernán era una especie de diminutivo), a quien el monje dota de una dimensión similar a la de los héroes clásicos. Y para ello, a pesar de su condición religiosa, llega a mostrar al conde castellano desafiando a Dios:
(…)dixo: “Señor del mundo, ¿por qué me has fallido?
(…) Si fuesses en la tierra, serías de mi rebtado.
(…) Somos los castellanos contra Dios en grand saña,
porque nos quiere dar esta premia atamaña”.
Fernán es el prototipo de héroe perfecto, impoluto, invencible guerrero…¿A quién recuerda todo esto? A Rodrigo Díaz, llamado El Cid: otro personaje castellano que debe su fama a los cantares de gesta plagados de errores históricos… De todas formas, esto es algo que ocurre con los “héroes nacionales” de todas las épocas y lugares, sin olvidar al leonés Bernardo del Carpio.
El Poema es todo un desfile de incongruencias y anacronismos. Citemos algunos:
-De la invasión musulmana del 711 sólo se libró Castilla la Vieja y un pequeño reducto asturiano:
“(…)alçaron se en Castiella, assí se defendieron,
los de las otras tierras por espadas murieron.
Era Castiella Vieja un puerto bien çerrado,
non avía más entrada de un solo forado,
tovieron castellanos el puerto bien guardado,
porque de toda Spaña ésse ovo fincado.
Fincaron las Asturias un pequeño lugar, 
los valles e montañas que son çerca la mar”.
-Afirma que en el 778 d.C. Bernardo del Carpio fue ayudado por gentes y pueblos de Castilla, que por aquel entonces ni siquiera existía como entidad política ni como región. 
-Fernán González vence a Almanzor, a pesar de que ni siquiera pudieron conocerse (el conde castellano falleció en el 970, cuando Almanzor casi no había empezado su carrera militar).
-Tanto el Cid como Fernán descienden de los míticos Jueces de Castilla, que nunca existieron. 
-El conde castellano tenía todo un proyecto político para convertir a Castilla en un poderoso reino:
“Varones castellanos, este fue su cuidado:
de llegar su señor al más alto estado;
d’ un alcaldía pobre fizieron la condado,
tornaron la después cabeça de reignado.
(…)El conde don Fernando con muy poca conpaña,
-en contar lo que fizo semejaría fazaña-
mantovo siempre guerra con los reyes d’ España,
non dava más por ellos que por una castaña”.
-Fernán vence a moros, navarros y leoneses. Y nunca pierde. En el Poema es una especie de “Chuck Norris” de la Edad Media hispana. Mata nada menos que al rey de Navarra con sus propias manos. Y al conde de Tolosa. 
-Una infanta de León, hermana del rey Sancho I, se enamora de Fernán, lo ayuda a escapar de la cárcel, y se acaba casando con él. 
Y podríamos seguir poniendo numerosos ejemplos. El Poema de Fernán González no es más que otro reflejo de la mentalidad nacionalista y esencialista que brotó con fuerza en la Castilla del s. XIII y que acabó expandiéndose a lo largo del tiempo hasta llegar hasta nuestros días.

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