EN EL VI ANCONTRO DE BLOGUERS DE L PRAINO

10 sep 2013 0 comentarios

Por segunda vez acudimos al Ancontro de Bloguers de l Praino, que esta vez tuvo lugar el 17 de agosto en el hermoso pueblo de Bemposta, bien cerca de la zamorana Fermoselle:

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Tal y como ocurrió en la anterior edición, lo pasamos en grande gracias tanto a los amigos ya conocidos (como Tiégui / Thierry Alves) como a la agradabilísima gente que compuso el Ancontro. Esta vez no se hizo en zona “falante” de mirandés (Bemposta está dentro del municipio de Mogadouro), pero pudimos falarlo porque gran parte de los asistentes provenían de la Tierra de Miranda. Entre ellos cabe destacar a Antonio Cangueiro, nativo de Bemposta y uno de los “mardomos” (mayordomos u organizadores) que nos dispensó una cálida bienvenida a los que veníamos desde Lión/Leao. También estaba allí el tíu Jesé Almendra, el otro mardomo del Ancontro.

Desde Cicuiru y la Tierra de Miranda fueron llegando más viejos amigos y conocidos, como el mencionado Tiégui y su padre, Alcides Meirinhos, etc. Cuando acabamos de reunirnos éramos sobre unas cuarenta personas, entre las que se encontraba, para nuestra sorpresa, otro leonés; el ponferradino Alberto Gómez Bautista, que acaba de publicar una tesis sobre la formación de palabras en el mirandés. Pero nos faltaba alguien muy querido: Amadeu Ferrerira, quien no pudo acudir por problemas de salud, aunque todos pudimos saludarle por teléfono a la hora de la comida. No estuvo presente físicamente, pero hablamos tanto de él que fue como si nos acompañara en persona. 

Juntos recorrimos la encantadora Bemposta, que ahora tiene la categoría de aldea, aunque fue villa. Visitamos varias capillas, aunque la primera fue la del Santo Cristo, que conserva unas antiguas pinturas murales. También vimos varias casas blasonadas, y al llegar a la plaza donde está el “pelourinho” (la picota) nos encontrarnos con el “chocalheiro”, una especie de guirrio o zafarrón muy curioso que recibe su nombre de los “chocalhos” (cencerros) que lleva colgados.

El Chocalheiro ante el pelourinho.

Sin máscara da menos miedo. Antonio Cangueiro es el de la derecha.  

Siguiendo el recorrido, dentro ya de la judería, disfrutamos de un refrigerio que agradecimos infinitamente en la preciosísima casa de Antonio Cangueiro. Antonio nos enseñó cómo las casas de ese barrio comunicaban unas con otras por el interior, configurando una verdadera calle cubierta cuya finalidad era ocultarse a la vista de los demás pobladores de la villa. 

 

Al retomar el recorrido turístico, pudimos ver de cerca un precioso ejemplar de burro autóctono:

 

Pasamos al lado del “Inferno de Bemposta”, un antiguo edificio prácticamente en ruinas en cuyo sótano había (o hay, si se quita la maleza) una bodega en una cueva y que tenía un pasadizo subterráneo de unos treinta metros de largo. 
Visitamos el edificio del antiguo tribunal, y la iglesia principal del pueblo. 
La iglesia de Bemposta.

Simpática imagen del infierno en un retablo lateral. 
A continuación pudimos contemplar la orografía de la cercana España desde el mirador de Santa Barabera. 
Vista panorámica del mirador de Bemposta.
Como ya era la hora de comer, bajamos hasta el Duero, a poquísimos metros de la frontera española. Allí nos tenían preparada una deliciosa comida al estilo campestre, y disfrutamos de largas conversaciones en mirandés (y portugués) con los compañeros de mesa. Como sorpresa, Antonio Cangueiro nos fue pasando el teléfono para saludar al bueno de Amadeu Ferreira, que estaba recuperándose de su enfermedad (y que espero que ya esté totalmente bien). 
Al finalizar regresamos a Bemposta, en cuyo Ayuntamiento nos expusieron una presentación en Power Point resumiendo la historia, tradiciones y cultura del pueblo y la comarca. Esta presentación nos sirvió para constatar una vez más que en Portugal no hay tapujos a la hora de hablar del reino de León, a diferencia de lo que ocurre no sólo en España, sino también en nuestra propia comunidad autónoma. 

Al finalizar la exposición, nos obsequiaron a todos los participantes con una botellina de aceite autóctono, del que puedo decir que es excelente. También se felicitó a los mardomos de esta edición y se presentó a los del año que viene: Adelaide Monteiro, de la Speciosa, Teresa Almeida, de Lagoaça, y nuestro amigo Tiégui Alves de Cicuiro, 

Para finalizar fuimos hasta la Capilla de San Sebastián, donde varias personas leyeron poemas en mirandés de la obra “Ars vivendi Ars moriendi”, de Amadeu Ferreira (bajo el pseudónimo Fracisco Niebro), y que tuve la fortuna de poder adquirir gracias, una vez más, a Antonio Cangueiro. Y aunque lo que quedaba de tarde y al día siguiente los leoneses todavía anduvimos por la Tierra de Miranda,  e hicimos toda una serie de cosas que espero que algún día podáis ver, aquí doy por concluida la (tardía) crónica de otro de esos días inolvidables que dejan un dulce recuerdo para los que tuvimos la suerte de participar. 
La capilla de San Sebastián

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