…en la deuda

23 abr 2012 0 comentarios

Parador de Riaño. Una parte de la deuda, esta, prometida y contraída oficialmente por el Estado

El siguiente texto, escrito por Vicente Pueyo en el libro titulado“RIAÑO” y editado en 1991 por la Gerencia urbanística del nuevo Riaño, resultahoy cuando se cumplen 25 años del desastre, mas que interesante y esclarecedor. 
Con elpermiso de Vicente, nos atrevemos sugerir que su título hoy sea una deuda importante, ya que el tiempo hadeclarado por si solo lo que entonces era inconfesable. 
Una deuda contraída con todos los montañeses que hoy exigimos nos seadevuelta por justicia. Y no estamos hablando de indemnizaciones, solo,  de que nos devuelvan nuestro verdadero medio, nuestratierra, nuestro valle.

Un vacio importante
El 18 de diciembre de 1986, en sudiscurso de ingreso en la real Acacemia de Legislación y Jurisprudencia de Valladolidel prestigioso jurista Camilo dela Red hacia unas sugerentes consideracionessobrela Ley de Expropiación Forzosa y las aplicaba expresamente al caso deRiaño.
A su jucio, dicha ley arrastra un vacioimportante al no contemplar un tratamiento especifico (a salvo de lacompensación económica) que remedie realmente la situación que se crea aquienes, por motivos de utilidad pública, se ven obligados a separarse delentorno geográfico en el que viven.Laactual Ley de Expropiación Forzosa –dice el jurista– no contempla en toda su magnitud el grave problema que se presenta a quienes,para beneficiar a otros, tienen la imperiosa necesidad de abandonar el medio enel que viven. El planteamiento que se hace en el artículo 89 (que regula lasindemnizaciones) es fragmentario e incompleto, precisamente porque el remediono debe arbitrarse en contemplación de la privación singular de la propiedadsino a un valor mas importante de mucha mayor amplitud, la pérdida del medio enque se vive. Resuelto este problema que a todos los desplazados afecta, deberáconsiderarse como derivación la expropiación de bienes y derechos quecorresponde a quienes lo tengan.”
“Laaportación de los beneficios de la obra pública–agrega en otro momento-, que adquierenun mejor nivel de vida, debecompensar todos los valores que pierden los desplazados” Ypropone este ejemplo a modo de reflexión: “Uncomerciante o un profesional de la localidad a desalojar, recibe su viáticopara el viaje propio y de su familia y transporte de su ajuar, pero no viajarácon el su clientela, su crédito, su prestigio. Aun indemnizado el valor de sunegocio, no queda nunca asegurado su éxito en el nuevo lugar que elija para suvivienda y en el que reanude su actividad. ¿Llegará algún día a alcanzar elnivel que disfrutaba? ¿por qué el empeño de la ley en decir que es unainterrupción u no una cesación definitiva?
Se pregunta Camilo de la Red como secompensa la tranquilidad, el sosiego y el bagaje de sensaciones que perderá unaanciana que ha vivido toda su vida junto al silencio de la naturaleza altrasladarla a una planta tercera de la gran ciudad. “Para ella el traslado es una auténtica tragedia que tiene como únicacompensación el hipotético valor de sus vienes y un 5 por cien como donativo(el denominado “premio de afección” que el jurista considera “pacato”) EsbozaCamilo de la Red , para paliar este vacío, lo que llama un “premio alsacrificio” que, entiende, debiera estar integrado por diversos componentes,unos de tipo sociológico, y otros económicos, mas fácilmente aplicables. Entrelos primeros, señala la previsión social, la reinserción o aseguramiento de sufuturo y la recuperación del ritmo de trabajo.
Las consideraciones del abogadovallisoletano ilustran sobre la repercusión y significación que el “caso Riaño”alcanzó en muy diferentes ámbitos y no solo en los círculos conservacionistas yecologistas donde se elevó a categoría de símbolo. Reducir lo sucedido en Riañoa un mero juego de intereses políticos y económicos, algunos de ellosencubiertos o hasta inconfesables, puede resultar “ tranquilizador” para lamente, pero es también una visión parcial, y hasta simplista, se un problema demúltiples aristas.
Vicente Pueyo

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