…en mis heladas botas

31 ene 2015 0 comentarios

Barricada de carros en la calle de “La Redonda” Riaño (León). Enero 1987
Llevo puestas las botas negras que me traje no hace mucho tempo de la mili; y en ellas, me ha quedado grabada la sensación del frio intenso, casi insoportable, que sufrí junto a mi amigo Juan, una noche de enero tumbados entre la hierba de una pajar (una tenada para los del lugar). Fue, además de una noche fría que no se olvida; una noche larga, sobre una cuadra vacía, sin animales, bajo el cielo estrellado de Riaño.
Siento mis pies helados. Un frío intenso recorre todo mi cuerpo hasta la cabeza. Sacudo mis pies entre sí, golpeándome constantemente con las botas puestas, …pero nada. ¿Qué hacemos en este lugar? Nuestro cometido en ese lugar es defender la casa de la destrucción que se cierne sobre ella a manos de las excavadoras del gobierno. Son días grises, fríos y solitarios, en medio de la destrucción que se estaba llevando a cabo desde hacía jornadas en el pueblo de Riaño. Una parte del pueblo había sido ya echa escombro. Desde donde nosotros estamos, los vemos tras la barricada de carros que hay en medio de la calle, levantada por los jóvenes del pueblo hace horas. Soportando como podíamos el dolor del frío en el cuerpo, pasamos las largas horas a duras penas hasta el amanecer helado en que fuimos alertados por el rumor de unas conversaciones. Justo debajo del boquero (ventana) de la tenada donde nos encontrábamos, nos asomamos con sigilo y vemos que ya habían vuelto. Un grupo de guardias civiles armados con sus cascos, escudos, fusiles y artefactos varios…  cruzaban entonces la calle hasta la otra acera, seguidos de dos hombres de paisano con abrigos verdes de paño y raja de dobladillo en la espalda. Se dirigen a la Casa de Hilario; donde se encuentran aún miembros de la familia. Desde el boquero, observamos al grupo de guardias civiles arremolinados frente a la puerta que hablan entre ellos. Inmediatamente la conversación se convirtió en golpes. Fuertes impactos de una gruesa barra de hierro especial contra la indefensa puerta. Dos hombres sujetaban y golpeaban con fuerza la barra contra la puerta hasta que está se abrió de repente con un fuerte estruendo. Se oyeron entonces los gritos de rabia y desesperación de quienes estaban dentro.
Sin espera, los guardias entraron a tropel en la casa y el alboroto y los gritos de auxilio se acrecentaron ¡FUERA DE ESTA CASA SINVERGUENZAS!¡SOCORRO! …escuchábamos.
Desde el “boquero” de enfrente, al otro lado de la calle, a unos pocos metros; juan y yo, atónitos, éramos testigos mudos de la escena sin saber qué poder hacer para evitarlo. Una mujer joven  sujeta por dos guardias, para evitar ser sacada por estos, se agarra con fuerza al marco de la puerta mientras grita toda su rabia. Los demás, después de unos largos minutos de ruidosos forcejeos en el interior de la casa, son sacados también arrastras con las manos atadas a la espalda por unas esposas.
Un intenso y helado despertar en una triste y desgarradora mañana, difícil de olvidar. 
Los que lo vivimos como es lógico, la llevamos en la memoria desde entonces como llevamos otras parecidas, que también hay que contar.A todos los que las quieran escuchar, en especial,  a los más jóvenes, que como mi amigo y yo entonces, tienen hoy, sobre los veinte años de edad…Imaginaros.
Riaño Vive.

Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño.

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