Estimado señor alcalde

6 sep 2006 0 comentarios

Es posible que considere que la presente no va con usted. Que crea que el debate al que, algo extrañado, asiste habitualmente en los medios de comunicación sobre eso que llaman leonés, no tiene nada que ver con la cotidianeidad de su pueblo. Pero si es así está equivocado. Es probable que, pese a su posición, sea uno más de los muchos ciudadanos desinformados que no han sido capaces aún de visualizar el leonés, de reconocerlo efectivamente a su alrededor.Ya debería saberlo. Con poco que se informara, con poco que buscara asesoramiento para conformar con fundamento su propio criterio y dirigir así con racionalidad su acción de gobierno, sabría que nuestra lengua tradicional habita escondida entre nosotros bajo el disfraz de la supuesta «paletería» y de la «ruralidad». Es la lacra de todas las lenguas minorizadas del mundo. Y el asturleonés es una lengua minorizada. Y entonces la reconocería entre el grupo de vecinos con los que suele dejarse ver tomando el vermú los domingos. Y la sentiría en el nombre de muchos de los pagos, lugares y calles de su municipio.

Quizás entonces comprendería, señor alcalde, que este debate sí que tiene mucho que ver con usted. Que desde tiempo inmemorial existan en su pueblo lugares o calles como La Veiga, La Caleya, Las Llamas, La Pindiella, El Chano o El Curceiru, son ejemplos vivos de nuestro patrimonio colectivo. Y que esos lugares o esas calles conserven sus nombres es algo en lo que tiene mucho que ver. Y cuando comprenda eso, también entenderá que la visualización de un idioma empieza con elementos tan simbólicos como los nombres de lugar. En ese momento alcanzará a entender que para que las palabras de León, «como abejas en vuelo», vuelvan a llenar nuestros cielos, nuestros campos y nuestras calles, y dejen así de esconderse en las cocinas y en las cuadras, entre olores de ajos y de abono, es necesario que gente como usted, señor alcalde, se preocupe no sólo de leer periódicos y de asistir, ausente, a las solemnes declaraciones que sus jefes de partido, en Valladolid, hacen sobre la existencia del leonés, sino que se empeñe en que nuestros lugares sigan llamándose como lo han hecho durante más de mil años, y no con el de efímeras folclóricas o actores.

Creo, señor alcalde, con todo el respeto, que esto es algo que, si se tiene que hacer, mejor que lo haga «luego».

Xosepe Vega, escritor y miembro del Colectivo Facendera pola Llengua

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