Herrera y Villalba consagran un Estatuto que realza el Reino de León pero sin poder alguno

20 jul 2006 0 comentarios

LEÓN.— «La Comunidad Autónoma de Castilla y León surge de la moderna unión de los territorios históricos que componían y dieron nombre a las antiguas coronas de León y de Castilla». Esto es lo que se refleja en el primer párrafo del preámbulo del futuro Estatuto de Castilla y León que también reconoce la diferencia histórica entre los territorios de León y Castilla, la constitución del Reino de León hace 1.100 años y como de este se desgajó, entre otros, el Reino de Castilla, algo de lo que Juan Vicente Herrera dijo sentirse «orgulloso». Este preámbulo también incluye el reconocimiento de la pluralidad y la singularidad de algunos territorios que conforman la Comunidad, como es el caso de la comarca del Bierzo. Sin embargo, estas referencias a la historia y las peculiaridades de León incluidas en el preámbulo del texto, no tendrán un reflejo práctico en el articulado del Estatuto, de modo que no se ha contemplado ningún tipo de traspaso de competencias, ni de administraciones hasta León.

Estas son, al menos, algunas de las conclusiones que ha deparado la reunión de ayer entre los portavoces del PP y el PSOE de Castilla y León, José Antonio de Santiago y Ángel Villalba con el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, en la que cerraron un primer acuerdo sobre el articulado del nuevo Estatuto de Autonomía. Tras el encuentro, dieron a conocer el contenido tanto del preámbulo como de los primeros Títulos del texto que incluyen algunas referencias a León, pero que no prácticamente no varían la actual situación de la provincia.

Precisamente uno de los aspectos recogidos en este preámbulo estatutario es el que aborda el tema del idioma y establece que el leonés «será objeto de protección específica por parte de las instituciones por su particular valor dentro del patrimonio lingüístico dentro de la Comunidad» y se añade que «su protección, uso y promoción serán objetos de regulación». En el tema lingüístico se añade un nuevo artículo, el cinco, que define al castellano «como parte del acervo histórico y cultural más valioso de la comunidad» y también reconoce al gallego como lengua, una inclusión que se aprobó en la reforma de 1999.

También dentro de este preámbulo se reitera el hecho de que Castilla y León es «una comunidad histórica y cultural que tiene su origen en los antiguos reinos de León y de Castilla, que contribuyeron de un modo decisivo a la formación de España», un aspecto que ha dado lugar a un intenso debate entre destacados intelectuales leoneses ya que muchos de ellos no compartían esta afirmación y pensaban que debía ser matizada o directamente modificada.

A pesar, de estas alusiones a la diferencia histórica de León, no se han concretado aspectos que aumenten el peso y la importancia administrativa y de poder de León en la comunidad, algo que conformaba la principal petición de los partidos leonesistas y también de muchos de los intelectuales leoneses que públicamente creían necesario que León aumentara notablemente su protagonismo en el futuro texto. En este sentido, el presidente Herrera mostró, su respeto hacia otras opiniones, matizando que concretamente, se refería a las de «la minoría parlamentaria que representan dos procuradores por León» en contraposición con la inmensa mayoría de los castellanos y leoneses representados por los ‘populares’ y los socialistas.

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