La Confederación Hidrográfica del Duero reconoce contaminación importante en el Águeda

14 ago 2007 0 comentarios

Hace algo más de dos meses salía en la prensa una noticia revelando que la mina de uranio gestionada por la empresa ENUSA, que oficialmente lleva cerrada varios años, había provocado un vertido contaminante en el río Águeda en Saelices el Chico (Salamanca), causado por el desbordamiento de una balsa de contención de aguas de escorrentía pluvial. Al enterarse de la noticia, Ecologistas en Acción de Salamanca solicitó más información sobre este suceso a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la cual ha remitido un detallado informe.LA VOZ DE SALAMANCA

La Confederación Hidrográfica del Duero reconoce que el episodio de contaminación del río Águeda ocasionado en las instalaciones de ENUSA en Saelices el Chico provocó una afección significativa sobre la calidad de las aguas.

La CHD reconoce que el vertido “provocó una afección significativa sobre la calidad de las aguas con una importante mortandad de peces, en un tramo del río de una longitud que puede situarse entre 10 y 15 km.”, que en el seguimiento para comprobar la posible contaminación por uranio “se han detectado dos valores puntuales más altos de los habituales”, aunque se apresura a recalcar que, según el Consejo de Seguridad Nuclear, “el incremento de radioactividad en el río ha sido limitado y de corta duración, dado el carácter puntual del vertido y los elevados caudales de dilución, por lo que se estima que el suceso no ha tenido un impacto radiológico significativo para el público”.

Comunicado de prensa de Ecologistas en Acción Salamanca

A nadie se le escapa que las consecuencias de este incidente podían haber sido mucho peores que la muerte de casi la totalidad de la fauna en el tramo afectado (no olvidemos el increíble valor ecológico del Río Águeda), sobre todo teniendo en cuenta que, al parecer, nadie había advertido a la población de la zona del vertido ni de los posibles peligros. Si la balsa se hubiera roto completamente, ahora estaríamos hablando de catástrofe.

Por mucho que se asegure que los límites de contaminación no han sido superados y que el vertido no supuso ningún riesgo para la salud humana, siempre queda espacio para la duda: si los peces muertos se contaban por miles, ¿cómo se puede asegurar que no ha existido riesgo si es un hecho que uranio y otros minerales llegaron a aguas públicas? Y aún en ese caso, ¿no es menos riesgo el vivir aguas debajo de unas instalaciones que (repetimos), oficialmente cerradas, siguen funcionando ajenas a todo control?

Está situación nos hace recordar una vez más los numerosos problemas y riesgos que plantea el uso de la energía nuclear, riesgos que afectan a todo el proceso, desde la extracción del uranio hasta la gestión de los residuos radiactivos o el propio desmantelamiento de las plantas nucleares, si bien también trae a la memoria la promesa ofrecida por el actual Presidente del Gobierno, el Señor Rodríguez Zapatero, de “sustitución gradual de la energía nuclear por energías más seguras, más limpias y menos costosas”, promesa que Ecologistas en Acción Salamanca exige que debe ser cumplida.

Por último, Ecologistas en Acción Salamanca aprueba la decisión de la CHD consistente en abrir un procedimiento sancionador contra la empresa ENUSA, con motivo de este vertido, así como la decisión de “incluir este tramo de río dentro de las masas de agua en riesgo e incluirlo en la red operativa estableciendo un punto de control permanente en la zona”.

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