La importancia de la enseñanza en la lengua leonesa

6 oct 2007 0 comentarios

La Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León por medio de su viceconsejero se ha mostrado favorable a la propuesta del Ayuntamiento de León de introducir la lengua leonesa como asignatura extraescolar en las escuelas de la ciudad de León y, posteriormente, en las de todo el Reino de León que lo soliciten. Seguramente, y a juzgar por las declaraciones aparecidas los últimos días en la prensa, la lengua leonesa ya estará presente en algunos centros pilotos de la capital leonesa este mismo curso lectivo. La experiencia de estos centros pilotos podría ser muy interesante y provechosa para el resto de centros que soliciten la entrada de la lengua propia del Reino de León en su colegio para el año lectivo 2008-2009.

La propuesta del Ayuntamiento de León supone un gran avance hacia una formación más completa de nuestros escolares, tanto desde un punto de vista de la mejora de las capacidades lingüísticas generales, en especial la de la lengua castellana, como de una aproximación a la cultura propia.

Todos estaremos de acuerdo con la validez de la primera razón esgrimida: los escolares de la ciudad de León –como casi todos los de las provincias de León, Zamora y Salamanca– necesitan tener conocimientos de leonés para mejorar la expresión oral y escrita en castellano. Esta argumentación podrá sorprender a quien rara vez haya salido de León o de su Reino, pero les resultará justificada a quienes por diferentes motivos hayan vivido o trabajado fuera de tierras leonesas: los leoneses, en especial nuestros mayores y los que se encuentran en edad escolar, tenemos graves déficits en el uso de la lengua castellana. Estos déficits se deben en gran medida al substrato lingüístico leonés presente en el castellano hablado en León y que es resultado de una sustitución lingüística aún no finalizada. Existen muchos ejemplos de carácter léxico, morfológico o incluso sintáctico a este respecto, desde el uso de vocabulario propio de la lengua leonesa inexistente en castellano («pega», «prestar», «mancar», etc., sí, no es castellano, es leonés – la traducción al castellano sería «urraca», «gustar», «faltar») a la anteposición del artículo determinado en estructuras posesivas («el mi perro») o la desaparición del pretérito perfecto en el habla de gran parte de los escolares leoneses («hoy escribí una carta»). A este tipo de fenómenos se les da en filología el nombre de interferencias lingüísticas y deben ser focalizadas en clase con el fin de evitar confusiones en el uso de la lengua y problemas comunicativos con otros hablantes.

La mejor forma de combatir estos problemas es ir al origen de las interferencias y ayudar a disociar al escolar las dos lenguas que están presentes en su discurso diario, el castellano y el leonés. El alumno leonés, obviamente, no es consciente del uso lingüístico que hace del leonés (en la mayoría de los casos tampoco lo son sus padres), por lo que es necesario que aprenda a separar ambas lenguas mediante el estudio de aquella a la que, desgraciadamente, no ha tenido acceso en la escuela, el leonés. A este respecto podríamos tener en cuenta la experiencia del feroés, introducido en la escuela primaria de estas islas bajo soberanía danesa por el gobierno danés en 1912 y que permitió una mejora consustancial del nivel oral y escrito de danés por partes de los alumnos isleños.

Junto a esto, no debemos olvidar que el leonés se encuentra estructuralmente mucho más cerca del latín que el español, por lo que con fundados conocimientos de lengua leonesa nuestros escolares tendrán un acceso mucho más directo a las demás lenguas románicas y a su aprendizaje. Lo que en leonés es «fame», «fiyu» es en portugués «fome», «filho», en francés «faim», «fils» y en italiano «fame», «figlio», lejos por lo tanto del castellano «hambre», «hijo».

Se debe tener también en cuenta el valor de la lengua leonesa como medio tradicional de expresión cultural de los leoneses. Las clases de leonés, siempre optativas y gratuitas, por supuesto, pueden contribuir de forma decisiva a posibilitar la comprensión del medio geográfico-cultural en el que vive el alumno. Ya decía el erudito alemán Wilhelm von Humboldt, cofundador de la Universidad de Berlín y uno de los primeros filósofos del lenguaje, que la lengua siempre va asociada a la cultura y a la mentalidad de cada pueblo. Para que el escolar comprenda y tenga acceso a la milenaria cultura leonesa, que aún se conserva en nuestros pueblos y que tanto ha contribuido a la cultura europea y universal, es necesario que estudie la lengua en la cual se expresaron y se expresan estas manifestaciones culturales. La lengua leonesa es la llave de nuestra cultura, imprescindible para entender no solo a nuestros mayores sino también para entendernos a nosotros mismos dentro de nuestro ámbito cultural. Sólo por esta razón estaría justificada la inclusión de la lengua leonesa en el currículum escolar.

Por lo tanto, la introducción de la lengua leonesa en nuestras escuelas como asignatura optativa cumple, además de una función de acercamiento a la propia cultura y mentalidad, un objetivo pedagógico importante: posibilita la mejora de la competencia comunicativa en lengua castellana.

Dr. Raúl Sánchez Prieto, profesor del Departamento de Filología Moderna. Universidad de Salamanca

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