La Junta se comprometió en el año 2001 a respetar lo leonés en las aulas

14 oct 2006 0 comentarios

«Transmitiremos a la comisión de expertos que pongan especial énfasis en la terminología»
Dijo entonces que los libros se harían «en consonacia» con el Acuerdo por la Identidad Leonesa
Difuminar la historia leonesa; ocultar el hecho de que León ha venido constituyendo un territorio diferenciado, administrativamente por lo menos, hasta 1983; retrotraer la historia de la actual y muy reciente comunidad autónoma hasta la Prehistoria; incluir publicidad de manera descarada y cometer diversas inexactitudes con respecto a la historia y la geografía leonesas.

Estos son, de manera resumida, algunos de los aspectos negativos hallados en diversos libros de texto de Primaria y Secundaria (de las editoriales Santillana, Anaya y Oxford), y que este martes dio a conocer Diario de León. Lo curioso es que en el año 2001 la propia Consejería de Educación remitió un escrito -con fecha del 26 de octubre- al Procurador del Común afirmando que los contenidos de los libros se intentarían hacer, desde ese momento, en conformidad con el Acuerdo por la Identidad Leonesa firmado por PP, PSOE y UPL en el 2000.

El escrito de la Consejería estaba motivado por las continuas cartas de denuncia que la asociación Plataforma Pro Identidad, presidida entonces por Máximo Soto Calvo, había presentado sobre este particular ante el Procurador del Común y otras instituciones. Porque ya entonces los libros escolares fundían sin contemplaciones las dos regiones históricas en un único gentilicio y hasta se planeaba una asignatura llamada «de conciencia regional».

Ante todas estas denuncias, dirigidas tanto a la Junta como al Ministerio de Educación, el consejero (se trataba de Tomás Villanueva) emitió una carta al Procurador para que le fuese remitida a la asociación Pro Identidad. Entre otras cosas, la carta dice textualmente:

«La Consejería de Educación y Cultura ha tenido en cuenta esta cuestión y, en consecuencia, va a transmitir a la comisión de expertos constituida para elaborar el currículo de la ESO y Bachillerato que ponga especial énfasis en la terminología empleada, de manera que esté en consonancia con lo recogido en el Acuerdo por la Identidad Leonesa y contribuya a que las diversas editoriales efectúen las correcciones oportunas en sus libros de texto».

Pero esa respuesta no fue la única que recibió la Plataforma. En 1996 -incluso desde antes sus miembros se habían percatado de los errores y tergiversaciones que escondían los materiales escolares-, el Ministerio de Educación y Cultura comunicó a través de su director general de Coordinación que en «lo que compete a esta Dirección General, se tendrán en cuenta sus sugerencias en la supervisión de proyectos editoriales».

A su vez, la Junta informaba a través de otra carta, ese mismo año, lo siguiente: «La administración de la comunidad autónoma está haciendo todo lo posible para corregir las expresiones a las que se refería en su escrito de queja, si bien se trata, en buena medida, de una labor de concienciación de efectos no tan rápidos como pudiera desearse».

Dado que los contenidos que motivaron estas denuncias se siguen repitiendo todavía hoy (y son material de estudio obligatorio), es claro que aquel compromiso de la Junta no se ha cumplido, como mucho de lo relacionado con el Acuerdo por la Identidad Leonesa.

«Contribuiremos a que las editoriales efectúen las correcciones oportunas en sus libros de texto» CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN

«El problema está en la epidemia nacionalista que sufre España»
Juan José Badiola
Autor de libros como Las armas del reino , el historiador roblano opina que el problema hay que buscarlo «en la epidemia nacionalista que sufre toda España». Según Badiola, las actuales comunidades autónomas no dudan en remontar su origen «hasta Atapuerca, si pueden». «A veces los errores en los libros no son intencionados, es que ésta es la forma de pensar actual, es como se interpreta la historia en esos ámbitos», afirmó. «Lo que me parece curioso -dijo- es que sea precisamente la centroderecha la que se meta en estos berenjenales, por lo menos en esta comunidad». Es pues, a su entender, «un mal muy extendido». En cuanto a errores puramente geográficos como el famoso de los montes de León que limitan con Galicia, dice que es algo «sin justificación alguna; un libro de texto no puede decir cosas como esa».

«Hay que iniciar una profunda reflexión sobre estos textos» Margarita Torres Sevilla
La historiadora y novelista bañezana Margarita Torres-Sevilla se ha pronunciado en torno a la polémica de los libros de texto asegurando que la sociedad «tiene que iniciar una profunda reflexión sobre los contenidos que se les está ofreciendo a los niños». A su juicio, es necesario un «replanteamiento» de textos, y asegura que la historia «es muy rica en acontecimientos y personajes como para que estos libros simplifiquen las cosas así». «No se puede decir que Roma ‘estrechó lazos con Castilla y León’, son errores garrafales», dijo. Por contra, la historiadora opta por dar más importancia a acontecimientos leoneses como las primeras Cortes europeas, las de 1188, o el Fuero de León, donde se amparaba, por ejemplo, la libertad y la protección a la mujer. Son «hitos trascendentales», según el aparecer de Torres.

Un experto declaró «dudas» al escribir una historia de Castilla y León

«Cuando se emprende una escritura como la aquí propuesta, a la que ha de ponérsele el rótulo Historia Contemporánea de Castilla y León , el autor puede sentirse, como es el caso, ante dudas no pequeñas que, creemos, debe darlas a conocer al lector». Con estas palabras comenzaba el prestigioso historiador Julio de Aróstegui el prólogo de una historia de Castilla y León editada por la Junta en 1995. Unas palabras que pueden arrojar mucha luz sobre la polémica de los libros.

«Porque -continúa-, ¿es posible hacer una Historia de la ‘Castilla y León’ contemporánea que tenga en sí misma un significado y que no fuerce las cosas a la anacronía, la ucronía o a la falsa topología, la falsa toponimia?». «¿Hay una entidad ‘Castilla y León’ sujeto de una Historia delimitada en los siglos XIX y XX o estamos proyectando caprichosamente, y, tal vez, interesadamente, nuestro presente en el pasado para crear una entidad que no existe?». «Una Historia de entidad tal como ‘Castilla y León’ contemporánea es, si se toma la empresa con escrúpulo de rigor, un ejercicio de composición complicada, por las razones que aludimos brevemente. Esa entidad política que pretendemos historiar no existe, como sabemos muy bien, hasta el año 1983. Podemos buscar sus raíces y podemos intentar explicarnos sus problemas en el pasado inmediato. Pero transportar esa realidad al pasado, sin más, falsea ciertamente las cosas».

El Acuerdo por la Identidad Leonesa, ¿papel mojado?
Suscrito en el año 2000 por los representantes provinciales de PSOE, PP y UPL, este acuerdo velaba, entre otros, por puntos como los siguientes: «En la actual comunidad conviven dos identidades diferenciadas, por lo cual es incorrecto aplicar la denominación castellana al territorio leonés», «El concepto de identidad leonesa no debe circunscribirse a ámbitos políticos», «Se considera incorrecta la expresión castellano-leonés» o «Se ha de favorecer el desarrollo de la cohesión entre los leoneses de las diferentes comarcas». Habría que preguntarse si todos los partidos firmantes han sido fieles a dicho acuerdo.

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