La Junta y el incendio de Castrocontrigo

25 ago 2012 0 comentarios

COMUNICADO DE PRENSA DE LA JUNTA DE CASTILLA y LEÓN AL RESPECTO DEL INCENDIO DE CASTROCONTRIGO (LEÓN)

Traducido por El Quinto Jinete

En el día de mañana, extinto y extenuado, el incendio iniciado en término de Castrocontrigo, que ha devastado la mayor masa forestal que se recuerda en España, ha quedado controlado y reducido a cenizas. Los efectivos autonómicos han alcanzado sus últimos objetivos.

Aunque nuestros expertos llevan cinco días sobrevolando el paisaje intentando evaluar el territorio quemado sin poder aún dar una cifra de hectáreas concretas, sí estamos en condiciones de asegurarles que se trata del mayor siniestro ecológico habido en la Península desde que se tienen estadísticas. Este hecho nos convierte en líderes, también en esta especialidad, como desde hace años venimos siéndolo en asuntos semejantes: pérdida de población, envejecimiento de la misma, emigración de la juventud, expolio de los bienes comunales, colonialismo energético, contaminación de aguas y tierras y desertización empresarial.

La causa del incendio, estamos en condiciones de aseverar, tuvo origen humano. Otra cosa es que se pueda dar con el autor o autora (que en esto hay que cuidarse de discriminaciones por sexo). Como todos ustedes saben, la Guardia Civil tiene el tiempo muy ocupado en multar a los lugareños por hacer entresacas en el monte, cortan varas en el río o pescan bolsas de plástico y algún lucio en nuestros incomparables cotos. Estas que realiza son labores de control imprescindibles para el medio ambiente y que, por consiguiente, le quitan eficacia en seguir la pista de los pirómanos. No obstante, hay que agradecerle a la Benemérita que no le ponga demasiado entusiasmo a esa persecución, no siendo que el presunto autor/a del incendio sea un miembro de las brigadas de extinción y los jueces, en su leal saber y entender (se supone, además, que perfecto estado de sobriedad) no solo no le encuentren culpable, sino que nos lo pongan como jefe de cuadrilla antiincendio. Casos ha habido.

Estos días de infatigable trabajo han merecido la pena, pero, al fin, hemos logrado acabar con el incendio. Ciertamente, algo nos ha ayudado que ya no quede un solo pino, ni un roble, ni una encina, ni monte bajo que quemar, pero el hecho es el hecho, y a lo hecho, pecho.

Han sido jornadas de intensos sentimientos que, la verdad, han dejado imágenes inigualables. El verano venía flojo de emociones, algo que preocupaba seriamente a la Junta de Castilla sin León. Con este espectáculo de fuego incomparable, hemos contribuido, y de qué manera, a la animación veraniega. Los habitantes de los pueblos afectados han tenido su protagonismo televisivo y en los medios gráficos, han sido atendidos con esmero personalizado por los caballeros y caballeras militares de la UME, han podido contemplar in situ las alegres evoluciones acrobáticas de nuestros hidroaviones y helicópteros y han sido sacudidos por esas tremendas descargas de adrenalina que se dan en circunstancias de terror y miedo y que ningún parque de atracciones es capaz de igualar. A mayores, la provincia de León y otras colindantes han podido contemplar fenómenos atmosféricos que solo se dan una vez en la vida, como el smog de pino pinaster, eclipses de sesenta horas, amaneceres lunáticos, atardeceres marcianos y lluvia condensada de cenizas. La verdad, propios y extraños han de reconocerlo: estas jornadas han sido un éxito de organización y público.

Creemos que el esfuerzo ha merecido la pena y que una vez cada veinte o treinta años no hace daño. Para que este grandioso espectáculo se pueda dar se hace necesario continuar con nuestras atinadas políticas forestales y de organización del territorio, así como posicionarse radicalmente en contra de aquellos que propugnan ideas tan peregrinas como las que apuntan por ahí: a) Devolver la gestión de los montes a los pueblos que los han venido cuidando desde hace siglos y que jamás lograron incendios de la magnitud como la que hoy podemos disfrutar (p. b) Instalar una planta de biomasa que genere, entre los trabajos en el monte y los de la fábrica, unos 600 puestos de trabajo. O c) Planificar la sierra con cortafuegos de 100 metros que impidan el salto de las piñas o pavesas incendiarias.
Esas medidas, a todas luces, serían un derroche para el erario público, puesto que tendría que dar de baja a la mayor parte de las brigadas antiincendios y de los aparatos y pilotos de nuestros helipuertos, cerrando empresas en las que tenemos excelentes amigos. Asimismo, rebajarían los beneficios de las madereras que, de una manera u otra, siempre acaban sacando tajada de la ocasión. Los viveros perderían una buena parte del negocio. Nuestro organigrama de puestos a dedo sufriría unas bajas cuantiosas y también nos impediría por unos días ocupar las portadas de los medios nacionales, donde tan guapamente aparecemos con semblante compungido (de imbéciles perdidos hay quien envidiosamente dice); y, sobre todo, nos privarían, cada veinte o treinta años, de asistir a un evento natural incomparable que continúa la tradición nacional de gran traca y fuegos artificiales en las fiestas de verano.

Como se ha demostrado, esta Comunidad Autónoma, gracias, entre otros, a los memos, queremos decir lelos, o sea, grandes políticos que proporciona la provincia de León, tiene razón de ser tanto en las altas como en las bajas temperaturas.
La sierra incinerada de los pueblos leoneses afectados debe continuar con sus atractivos. Prontamente, la Junta de Castilla sin León, instalará paneles informativos por los caminos de acceso para que los visitantes puedan seguir rutas fantasmales pioneras en el mundo, en las cuales, los turistas se entretendrán imaginado la flora y fauna que hubo en el lugar y la que puede haber en el futuro, antes de que se vuelva a repetir el suceso. También subvencionaremos aquellas películas sobre la luna o sobre catástrofe nuclear que sitúen su acción en la sierra del Teleno. Si alguien tiene alguna idea mejor (que no sea la de asarnos a fuego lento, junto con el pirómano/a, en Rocebros o en el Sanguiñal), que la comunique por escrito a esta Consejería.

Quedamos agradecidos a los cuantiosos votantes que desde hace tres décadas, año tras año, con incendio, sin incendio, con copago sanitario, sin copago sanitario, con médico rural o sin médico rural… (lo importante es tener un buen cementerio) siguen confiando su voto en nosotros. Soporten estoicos cuando les acusen de cretinismo o deficiencia mental. Aunque los demás no lo entiendan, ustedes saben que este es el camino y que gracias a la fidelidad que nos guardan (algunos) viviremos como Dios el resto de nuestras vidas. Y eso, por necesidad, ha de tener premio. Premio que Dios se encargará de pagárselo. Eso sí, no tengan prisa en cobrárselo: tienen toda la eternidad por delante.

Consejería de Medio Ambiente

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