La reforma estatutaria y los derechos históricos del Reino de León

6 dic 2006 0 comentarios

FLACO FAVOR le ha hecho a la causa leonesa, es decir, al derecho legítimo que le asiste al Reino de León, al igual que se le reconoció a otros reinos y regiones de España, nuestra compañera y amiga Margarita Torres al aceptar participar en un juego establecido por el sistema de poder dominante desde la supuesta y lícita intención de contribuir desde dentro a cambiar las cosas y hacer justicia al pueblo leonés en el concierto de ese invento denominado España de las Autonomías o de los 18 gobiernos, naciones, países, etcétera.Una vez más el poder conocedor del papel de la historia nos ha colocado a los historiadores en la doble tesitura: o participas con el sistema hasta que dejes de ser útil al el sistema, o quedas fuera desde el convencimiento de que tu postura es coherente con las ideas que proclamas, o lo que es más importante, con los derechos sociales, económicos, culturales e históricos que asisten a los pueblos, es decir al viejo Reino de León. Al no ser experto en temas administrativos, no se si es o no necesaria una reforma del actual Estatuto de Autonomía, pero lo único que demuestra es que en esta comunidad autónoma escasamente cohesionada a nivel territorial, social, económico y carente de toda unidad identitaria, después de una veintena de años, va a remolque y sus dirigentes políticos, que de alguna forma criticaban la inutilidad de la reforma del estatuto catalán, en razón del «yo más pues no vamos a ser menos», se enzarzan en una denominada reforma del actual estatuto, reforma que pactada de entrada por los dos grandes y sus intereses, es más de lo mismo, eso sí con preámbulos de base histórica en los que se dice reconocer los derechos históricos, la existencia del Reino de León, del Real Adelantamiento de León, de Herman dades y concejos mayores, de la región leonesa, del mastín leonés, de los pendones leoneses, de los concejos y juntas vecinales, etcétera, pero nada más, es decir en la práctica nada de nada. Para este burro no hacía falta tanta alforja ya que también sería que se negara una tangible realidad y un pasado político, social , cultural e histórico que ha servido para configurar buena parte del mapa autonómico español. La propia compañera Margarita ha reconocido, incluso en ese preámbulo que no sirve para nada, que ha faltado ese organismo que vertebre la idiosincrasia de León, Zamora, Salamanca , es decir que todo sigue igual y por eso, por no reconocer la existencia plena de dos regiones, la región leonesa, que por sí sola no alcanza la media de renta per cápita exigida, se va a ver privada de los fondos estructurales europeos y nuestros políticos tan felices.

Ahora bien, no seríamos justos si no reconociésemos que el nuevo estatuto va a conseguir más poder para los nuestros es decir para que lo utilicen, conforme a sus intereses, para crear más instituciones, más burocracia, más puestos de trabajo para los suyos, televisión oficial o policía autonómica incluida. Va a servir, en fin, para extender más el cabreo y el rechazo social a los separatistas leoneses por parte del resto de los ciudadanos castellanos que ignorantes del proceso histórico y manipulados por los medios de comunicación al servicio del poder establecido no van a entender ni el preámbulo, pues se van a sentir agraviados comparativamente ya que en modo alguno pueden comprender la singularidad de una comunidad autónoma formada por dos identidades, dos realidades históricas diferentes, ya que no hay otra en España.

Eso sí, deben de estar tranquilos pues todo eso es papel mojado ya que el centralismo institucional, sede de las cortes incluida, el centralismo económico, el poder y todo lo que emana de él en cuanto de decisiones y actuaciones va a estar en Valladolid , cosa que a abulenses y segovianos les trae al pairo, pues viven en Madrid, pero que es mucho más grave en el caso de las tres provincias que conforman el Reino de León. Difícil lo va a tener ahora, pese a la inutilidad de la reforma a efectos de reconocimiento de dos realidades diferentes, la institución de Villalar a la hora de generar eso que llaman como sentimiento castelllano-leonés, artilugio pensado por el poder para alcanzar una unión difícilmente inalcanzable por mucho que se amparen en la legalidad vigente y en unos resultados electorales que reflejan el régimen partitocrático y los intereses del sistema dominante, pero que en modo alguno han logrado borrar después de más de una veintena de años la llama del leonesismo y de los derechos históricos de un pueblo, negados al pueblo leonés a la vez que se le reconocen en demasía a otros que han sabido luchar por ellos..

El Reino de León, los leoneses, sus derechos inalienables a ser como mínimo igual que los demás a la hora de autogobernarse, de administrarse y de decidir el futuro, su economía y lo que quieren ser, al igual que se hizo con otros pueblos de España, no se le otorgan mediante reformas chapuceras de estatutos impuestos por la fuerza, eso sí por la fuerza de los votos de unas instituciones creadas expresamente para legalizar los intereses dominantes, desde las que incluso se desoyó en su día la voluntad de las instituciones locales leonesas. La verdadera reforma es la que de una vez por todas reconozca el derecho de este pueblo a manifestar su futuro en un referéndum popular, como se hace en las verdaderas democracias. Pero, hasta esto es poco pedir ya que estaría en relación a las constantes mociones aprobadas por las instituciones leonesas, reprimenda de Valladolid incluida, pues al resto de los pueblos de España se le ha reconocido sin pedirlo.¿ Porqué nuestros dirigentes, que en privado reconocen todo esto, se oponen a hacer justicia con el Reino de León ?

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