La sorpresa de Martín Villa

20 may 2006 0 comentarios

NO TUVE jamás la menor duda de que un hombre tan propenso a la meditación -siempre al servicio del Estado- llegaría a conclusiones que han alcanzado a muy numerosos leoneses;es decir, a un gran número de leoneses, de todas las edades y condiciones, que estiman con tristeza que, incluso en la barahúnda de la Transición se actuó con precipitación, con una precipitación que suele desdeñarse singularmente desde Valladolid, la gran y sólida urbe donde se almacena el poder autonómico. No está la visión leonesa del futuro de la España Europea, y tanto que no lo era que se han multiplicado los ensayos de partidos «leonesistas» que ante la realidad de que no se va a conseguir, la Región Leonesa, se aboga y se pide la Provincia Autónoma de León, que tampoco se logrará.

Cuando muchos intelectuales -¡qué horror!- han superado la lectura de las paginas esclarecedoras de Anselmo Carretero y del reciente breviario que contiene -y lo cumple- 500 razones para la autonomía de León, no quedan más que algunas razones para encarar el futuro. No hace muchas semanas, por ejemplo, Villanueva, consejero de Economía de la Suprema Junta de Castilla y León, se encontró con un remanente de 900 millones de euros, procedentes del Gobierno central con asignación para el Viejo Reino de León, el tal Villanueva, preso de sentido evangélico, se dispuso a repartir los 900 millones entre las nueve provincias de su Imperio, se contuvo el disparate pero, la intención y las ganas seguían firmes.

De ahí la sorpresa que viejos amigos de Rodolfo Martín Villa, y yo lo soy desde 1962, han experimentado cuando el que se le tenía por responsable del desaguisado nos diga que jamás había creído en consecuencias tales como las de un inaudito centralismo de Valladolid, mucho más opresor que el antiguo de Madrid. Y ésta es la verdad: basta con estudiar la política de asentamiento de las instituciones a nivel de Castila y León para ver la tendencia a acentuar las dos mitades de la Comunidad en las que la más cercana a Valladolid rebasa los índices de P.I.B. Y no digamos nada de la política de atracción de inversiones. Y si se tiene un criterio, digamos meramente contable, la situación financiera de Ayuntamientos como el de León, técnicamente en quiebra técnica y dispensen la tautología. Ha sido importante, para mí por lo menos, comprobar en mi amigo Rodolfo Martín Villa, invitado a venir a León por este periódico, que no reniega de esta tierra y sabe también reconocer que lo de pensar con criterios responsables se ha convertido en un crecimiento tumoral que tiende a empeorar.

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