"La tierra es un caramelo muy goloso para los especuladores y las grandes multinacionales"

6 oct 2013 0 comentarios

Noticias de Álava, 3/10/2013.- VITORIA. Jerónimo Aguado vive por y para el campo desde que nació hace 55 años en un pequeño pueblo de Palencia. Hijo de campesinos pronto asumió el papel de la tierra no como un fin para trabajar sino como una opción de vivir. Una “esencia vital”, asegura, cada vez más interiorizada por la juventud, decidida a regresar a los orígenes en detrimento de unas ciudades insoportablemente asfixiantes. Por eso ahora, con la vista puesta en la reforma de las Entidades Locales Menores que plantea el PP, eleva su discurso para denunciar los “verdaderos” motivos que pretenden impulsarla.
¿Cuáles son?
De primeras, la ley que se pretende es totalmente negativa para el campo. De forma soterrada, sopesa eliminar la autonomía de las Entidades Locales Menores como estructura jurídica, lo cual supone eliminar de facto todos los servicios de bien público que figuras como los concejos han desarrollado durante muchos años. De igual modo es denunciable la privatización que esta ley, de manera soterrada también, anhela con los servicios públicos. Dice el PP que los concejos no son sostenibles y eso es radicalmente falso, entre otras cosas porque quienes los tutelan nunca han cobrado un sueldo.
¿Qué cree que hay de fondo entonces con este polémico anteproyecto de ley?
En nombre de esa supuesta racionalización económica se están contando tantas mentiras, que lo que esconden en verdad es el lucro de empresas que se van a forrar con la privatización del campo. Hágase cuenta de un dato. ¿Sabe cuáles son los agentes que más ayudas agrarias reciben de la Unión Europea? Pues sociedades anónimas como Ebro Agrícola, que recibe tanto dinero en proporción con su número de hectáreas…
¿Hasta qué punto?
Le doy otro dato. En estos momentos existen en el Estado ocho millones de hectáreas que son públicas, es decir, propiedad de los pueblos que las han trabajado. Pues bien, creo que esa barbaridad de terreno es un caramelo muy goloso para las grandes multinacionales y los especuladores que han salido escaldados de la crisis y que ahora buscan en el campo un nuevo refugio. Es un ejemplo claro de la desamortización encubierta que pretende el PP, una propuesta respaldada por las grandes firmas del sector, que ahora mismo están viniendo como locos a quitarnos la tierra. Algo, por cierto, que está ocurriendo en todo el mundo. Hace unos días, sin ir más lejos, China compró un trozo de Ucrania del tamaño de Bélgica.
¿Y qué alternativas tienen para plantar cara a estos ‘gigantes’?
Luchar en los mercados locales y defender e impulsar la soberanía alimentaria, es decir, que nadie nos imponga sus reglas y estrategias en este asunto y que podamos ser capaces de tejer nuevas redes de colaboración que huyan de la especulación y aboguen por el precio justo.

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