Las pedanías gallegas reclaman "simplificar" la rendición de cuentas y reivindican su "vigencia" en pleno siglo XXI

25 may 2013 0 comentarios

Lainformacion.com, 25/5/2013Presumen de “superávit” y se definen como “las más democráticas” por la elección “directa” de sus representantes, pero apuestan por modernizarse
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 25 (EUROPA PRESS)Los “segundos alcaldes” de los 10.000 gallegos que viven en una pedanía están preocupados por la reforma de la administración local y no les acaban de satisfacer las noticias que llegan de Madrid ya que las entidades menores piden su “reconocimiento” en la norma y también que se elimine “del todo” la posibilidad de que puedan desaparecer si no cumplen “de forma inmediata” con el requisito de la rendición de cuentas. La singularidad de las pedanías, más de 3.500 en toda España, la comparten en Galicia un total de nueve poblaciones, ocho de ellas en Pontevedra –Bembrive (Vigo), Arcos da Condesa (Caldas de Reis), Camposancos (A Guarda), Chenlo (O Porriño), Morgadáns (Gondomar), Pazos de Reis (Tui) y Queimadelos y Vilasobroso, ambas en Mondariz–. La novena, la de Berán, pertenece al municipio ourensano de Leiro. Con competencias, color de gobierno y orígenes distintos, en algún caso derivado de antiguas formas feudales de ocupación de la tierra como Morgadáns, que podría haber recibido su nombre de la antigua figura del ‘morgadío’ que habría existido en esta pedanía, así como en las vecinas de Chenlo y Pazos de Reis, las entidades locales menores comparten determinados problemas diarios, su temor hacia la reforma local y la convicción de que su papel es “plenamente vigente” en el siglo XXI.Para hacer frente a una norma que inicialmente promovía la “supresión de un plumazo” de las pedanías, aunque “se está dulcificando”, varias de las entidades existentes en Galicia han decidido “unir fuerzas”, en palabras de quien lleva “la voz cantante”, según sus homólogos, el alcalde pedáneo de Bembrive, Roberto Ballesteros, que preside la entidad más grande, que da servicio a 4.413 vecinos. “Menos las entidades de Morgadáns y Chenlo, las siete restantes nos hemos reunido y tratamos de hacer frente a la reforma como podemos”, ha señalado Ballesteros, en declaraciones a Europa Press, antes de insistir en que “todas” las pedanías coinciden en que hay que “rendir” cuentas, aunque los últimos datos del Consello de Contas evidencian que algunas tienen dificultades para hacerlo.SIN “AGRAVIOS COMPARATIVOS”En este escenario, conforme a lo recogido en la declaración de León, que entidades de Galicia y de otras comunidades con pedanías suscribieron recientemente, tanto Ballesteros como otros pedáneos gallegos consultados por Europa Press, insisten en que “rendir sí”, pero también demandan que se “simplifiquen” los documentos contables a presentar a los órganos de cuentas y a otros administraciones. Además, reivindican que el Estado comparta el uso de instrumentos de la administración autonómica y advierten de que es “claramente contrario a Derecho y al principio de igualdad” con otras administraciones públicas “la supresión” de las mismas por el hecho de “no cumplir a tiempo con las obligaciones contables”. “Queremos un tiempo de adaptación, una moratoria, un trato igual a los ayuntamientos, que tienen una deuda enorme y no pasa nada. Es absolutamente ilógico, un agravio comparativo”, ha resumido Ballesteros. COMPARTIR RECURSOSBajo la premisa de que “la unión hace la fuerza”, el pedáneo de Bembrive ha manifestado que su entidad, al ser la más grande y al “no correr peligro” porque lo tiene “todo al día”, ha ofrecido medios y asesoramiento a otras más pequeñas y que pueden tener mayores dificultades para el proceso de rendición de cuentas como es el caso de Vilasobroso, con menos de 400 habitantes, o Queimadelos, con 92. “Asesoramos a las entidades que lo precisan para que se pongan al día, si hace falta las ponemos en contacto con el secretario y el interventor o con la gestoría que se encarga de lo nuestro”, ha subrayado, para insistir en que, a nivel estatal, las pedanías “siguen luchando” y, en principio, está prevista una nueva protesta contra la reforma local a finales de este mes de mayo. En la misma línea se ha pronunciado el presidente de la entidad de Camposancos, Rafael Martínez, quien incide en los “escasos medios” y en la “burocracia” que estipula la administración, lo que dificulta a unas entidades “muy centradas en afrontar los problemas de los ciudadanos”, cumplir con los trámites para presentar las unas cuentas.Unas cuentas “muy saneadas”, por otra parte, según subraya Martínez, pero también otros pedáneos como el de Queimadelos, Manuel Portas. “Tenemos todas superávit y las cuentas muy limpias”, defiende Portas, quien subraya además que, en el caso de su entidad, ni él ni los vocales cobran “ni un euro”. “Sólo le pagamos al administrador y no recibimos nada del ayuntamiento, ingresamos del monte”, ha esgrimido.SITUACIONES DISTINTASY es que, al igual que las competencias, que en algunos casos están centradas en la gestión del monte y en otros son más amplias –yendo desde la limpieza de los viales a la organización de fiestas parroquiales, en el caso de Bembrive, por ejemplo–, las fuentes de financiación y las condiciones salariales de los integrantes de las pedanías también varían. Así, hay pedanías en las que disponen de subvenciones de los ayuntamientos a los que pertenecen con cuantía variable. En otras entidades los ingresos se ciñen prácticamente a los aprovechamientos del monte o de otras fuentes que, a veces, están directamente vinculadas con su origen. Éste es el caso de la entidad ourensana de Berán que, según ha explicado a Europa Press su pedáneo, José María Doval, recibe “una pequeña subvención de 2.000 euros del ayuntamiento”, al margen de su parte en los beneficios que da el balneario ligado a los orígenes de la propia pedanía y que ahora “vuelve a estar abierto”.Doval, al igual que su homólogo de Queimadelos no cobra “nada” como pedáneo, como tampoco lo hace, por ejemplo, Alejandro Lorenzo, de Chenlo. “No percibo nada y llevé la propuesta a pleno para que ni alcalde ni vocales cobren por dedicación exclusiva, por dedicación parcial o por asistencia”, ha defendido, antes de matizar que sí hay un vocal que percibe remuneración por su labor “al cien por cien” para la pedanía.En el caso de Bembrive, la mayor pedanía de Galicia, recibe una subvención anual de 260.000 euros del ayuntamiento de Vigo, pero tiene unas competencias más amplias que las de otras entidades. Su presidente cobra 550 euros brutos por asistir a cada pleno y los vocales, 225. Además, hay un máximo estipulado de 24 plenos, en el que se incluyen “incluso los extraordinarios”, y la media es de “uno o dos al mes”.”PLENA VIGENCIA”Con un funcionamiento “de ayuntamientos a pequeña escala”, todos los pedáneos consultados insisten en la “plena vigencia” de sus instituciones y reafirman su vocación de servicio ante los vecinos de la parroquia. “Aquí si hay un problema con una carretera no puedes escudarte en si es de la Diputación, de la Xunta o del Estado, te ven la cara todos los días y te buscas la vida para solucionarlo”, ejemplifica Ballesteros. Además, aunque entienden y apuestan por “modernizarse” porque “hay que ir con los tiempos”, defienden que las entidades locales menores son “las más democráticas” y ejemplifican con la elección “directa” de sus representantes. En palabras del pedáneo de Bembrive, “aquí no hay pactos, hay votación directa; ganas por un voto y eres el alcalde”.La “atención 24 horas” o los conflictos que a veces se producen en la parroquia no desaniman a los presidentes de las entidades locales menores. “Hay que vivirlo y querer hacerlo; no estoy diciendo que hagamos la mejor función del mundo, pero sí es muy necesaria para nuestros vecinos”, resume el pedáneo de Chenlo, Alejandro Lorenzo.(EuropaPress)

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