Las pedanías gallegas reivindican su plena vigencia en el siglo XXI

26 may 2013 0 comentarios

La Región, 26/5/2013.- Los ‘segundos alcaldes’ de los 10.000 gallegos que viven en una pedanía están preocupados por la reforma de la administración local y no les acaban de satisfacer las noticias que llegan de Madrid ya que las entidades menores piden su ‘reconocimiento’ en la norma y también que se elimine ‘del todo’ la posibilidad de que puedan desaparecer si no cumplen ‘de forma inmediata’ con el requisito de la rendición de cuentas.
La singularidad de las pedanías, más de 3.500 en toda España, la comparten en la comunidad autónoma de Galicia nueve poblaciones, ocho de ellas en la provincia de Pontevedra -Bembrive (Vigo), Arcos da Condesa (Caldas de Reis), Camposancos (A Guarda), Chenlo (O Porriño), Morgadáns (Gondomar), Pazos de Reis (Tui) y Queimadelos y Vilasobroso, ambas en Mondariz-. La novena, la de Berán, pertenece al municipio ourensano de Leiro. 
Con competencias, color de gobierno y orígenes distintos, en algún caso derivado de antiguas formas feudales de ocupación de la tierra como Morgadáns, que podría haber recibido su nombre de la antigua figura del ‘morgadío’ que habría existido en esta pedanía, así como en las vecinas de Chenlo y Pazos de Reis, las entidades locales menores comparten determinados problemas diarios, su temor hacia la reforma local y la convicción de que su papel es ‘plenamente vigente’ en el siglo XXI. 
LA VOZ CANTANTE
Para hacer frente a una norma que inicialmente promovía la ‘supresión de un plumazo’ de las pedanías, aunque ‘se está dulcificando’, varias de las entidades existentes en Galicia han decidido ‘unir fuerzas’, en palabras de quien lleva ‘la voz cantante’, según sus homólogos, el alcalde pedáneo de Bembrive, Roberto Ballesteros, que preside la entidad más grande, que da servicio a 4.413 vecinos. 
‘Menos las entidades de Morgadáns y Chenlo, las siete restantes nos hemos reunido y tratamos de hacer frente a la reforma como podemos’, señaló Ballesteros, antes de insistir en que ‘todas’ las pedanías coinciden en que hay que ‘rendir’ cuentas, aunque los últimos datos del Consello de Contas evidencian que algunas tienen dificultades para hacerlo.
En este escenario, conforme a lo recogido en la declaración de León, que entidades de Galicia y de otras comunidades con pedanías suscribieron recientemente, tanto Ballesteros como otros pedáneos gallegos insisten en que ‘rendir sí’, pero también demandan que se ‘simplifiquen’ los documentos contables a presentar a los órganos de cuentas y a otros administraciones. 
Además, reivindican que el Estado comparta el uso de instrumentos de la administración autonómica y advierten de que es ‘claramente contrario a Derecho y al principio de igualdad’ con otras administraciones públicas ‘la supresión’ de las mismas por el hecho de ‘no cumplir a tiempo con las obligaciones contables’. 
‘Queremos un tiempo de adaptación, una moratoria, un trato igual a los ayuntamientos, que tienen una deuda enorme y no pasa nada. Es absolutamente ilógico, un agravio comparativo’, resumió Ballesteros.

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