Leonés, lengua o dialecto

11 nov 2005 0 comentarios

Hace unos días, en una cena con uno amigos y otros más o menos conocido, salió a relucir el tema del leonés al que yo califiqué de lengua. Uno de los presentes, desconocido para mí, dijo: estás equivocado, el leonés no es un lengua sino un dialecto. Se me ocurrió preguntarle qué entendía él por dialecto y por lengua. Sorprendentemente no supo contestarme, se quedó mudo. Es frecuente ver escritos y oír conversaciones donde se escribe o se dice cosas sin aportar argumentos ni conocimientos que justifiquen lo escrito o lo dicho. Desde en estas cortas líneas intentar demostrar que el leonés es un lengua y no un dialecto. Para ello, en primer lugar, hay que diferenciar el significado de ambos términos. El único ente autorizado para discernir ambos significados es la Real Academia Española de la lengua, que dice que lengua es un sistema de comunicación y expresión verbal de un pueblo o nación o común a varios. Idioma es la lengua de un pueblo o nación o común a varios. Dialecto es cada una de las variedades de un idioma que tiene cierto número de accidentes propios y más comúnmente las que se usan en determinados territorios de una nación a diferencia de la lengua general y literaria.
Repasando la Historia encontramos que España, después de ser romanizada, fue invadida por los árabes a comienzos del siglo VIII. Esta invasión provocó el éxodo masivo de los aborígenes hacía el norte de la península, donde se fueron creando varios reinos independientes. En estos reinos ser fueron formando pueblos con identidad propia y hablaban lenguas muy parecidas entre si, cosa lógica, ya que esas lenguas eran la transformación del latín hablado, diferente del latín clásico, que solamente alguna clase culta utilizaba. Así surgieron el catalán, el aragonés, el castellano, el leonés o asturleonés y el gallego. Estas lenguas no eran uniformes en cada uno de los reinos. Así, por ejemplo, no era igual el catalán que se hablaba en Barcelona que el que se hablaba en Gerona; ni era el mismo gallego el que se hablaba en Lugo que el que se hablaba en Tuy.
En el Reino de León se hablaba, además del gallego en Galicia, el leonés en el resto del Reino y en esa lengua se comunicaban verbalmente sus habitante. Reino que durante cientos de años fue el más importante entre todos los reinos cristiano peninsulares, por lo que se puede afirmar que el leonés fue el idioma más importante en esa época. Hay quien afirma que el gallego era aún más hablado, opinión que respeto.
Fué a partir del año 1230, tras la unión de los reinos de León y Castilla cuando el rey Fernando III tomó la iniciativa de la de la difusión general del castellano. Pero fue sin embargo en tiempos de Alfonso X cuando se empezó a imponer el entonces rudo castellano al resto de los demás idiomas cristianos peninsulares.
Este rey fue el creador de la Escuela de Traductores de Toledo, donde, entre otras obras se tradujo la Biblia al castellano. Alfonso X fue el que elevó al castellano a la jerarquía de lengua oficial. Poco a poco el castellano se fue extendiendo por toda España especialmente en tierras donde se hablaba el leonés y el aragonés. Estas dos lenguas fueron como murallas que, unidas a la difícil orografía de Galicia y Cataluña, salvaron al gallego y al catalán. Por el norte hizo casi desaparecer el vascuence, quedando reducido su uso a una pequeña parte costera y al interior de Guipúzcoa. En todo el sur y oeste de Vizcaya, así como en el centro y sur de Navarra, hace más de quinientos años que desapareció el vascuence.
El leonés, o asturleonés, tiene todas las características señaladas por la Real Academia Española de la Lengua para ser considerado lengua, ya que era el medio de comunicación y expresión verbal propio del pueblo asturleonés. Y no puede ser considerado dialecto porque el leonés es una variedad del latín, al igual que el resto de las lenguas romances. No existe la posibilidad de que sea variedad ni del gallego ni del castellano, y que todos ellos son simultáneos en el tiempo. Incluso se puede afirmar que el leonés tuvo en sus comienzos una mayor expansión que el propio castellano.
No tiene sentido ni justificación la gran cantidad de artículos publicados en diversos medios de comunicación, incluso en libros, dando a entender que el leonés es un simple dialecto, aunque nunca dicen de qué lengua es variedad. Es triste y desalentador comprobar que la mayoría de los firmantes sean presuntamente leoneses. Da la impresión de que existe una campaña planificada para la destrucción de todo el patrimonio cultural leonés. Han hecho desaparecer toda referencia al Viejo Reino y a los reyes leones en los libros de texto. Nuestros monumentos más importante, como la Catedral o la colegiata de San Isidoro, tampoco figuran en la enseñanza. Del idioma leonés han llegado a decir que nunca existió.
Hasta el año 1975 la Región y el pueblo leonés era una región y un pueblo como las demás regiones y pueblos de España, todo era normal. En los libros de Historia de bachillerato figuraba el Reino de León, y reyes como Ordoño II, RamiroII, Alfonso VI, y otros. La existencia de la lengua leonesa era perfectamente conocida, lo mismo que muchos de nuestros principales monumentos estaban presentes en los libros de texto.
A partir de 1978, aprobada la nueva Constitución, se forman las comunidades autónomas. Todas las regiones obtienen la suya con una excepción: la región leonesa no recibe autonomía y nos incluyen en Valladolid.
Desde entonces impera la anormalidad. Nuestra Historia desaparece, nuestra identidad se destruye, se castellaniza todo hasta la negación de todo lo leonés. Este es el auténtico y real panorama que tenemos los leoneses ¿En las próximas elecciones habrá alguien capaz de devolver la ilusión a los que vivimos aquí y recuperar la normalidad?.

Debes estar registrado y con tu cuenta para poder insertar comentario o también usar tu usuario de Facebook para insertar tus comentarios:

Comenta esta noticia en Facebook

cerrar