Los pendones de León sortean las caóticas obras de Gallardón y logran desfilar en Madrid

13 nov 2006 3 comentarios

Una legión de leoneses desembarcó ayer en Madrid para protagonizar el grueso del desfile de la fiesta de la trashumancia. Un evento que, de 13 años a esta parte, reverdece la tradición de las cañadas reales utilizadas por los pastores para hacer llegar sus rebaños desde el norte de España hasta Extremadura. En este marco, más de 40 pueblos de la provincia llevaron ayer a la capital sus pendones y pendonetas para acompañar una escenificación de su música, su folclore y sus costumbres populares. Una puesta en escena que fue seguida por cerca de 250.000 personas, según estimaciones de la Policía, y que metía a Madrid en la máquina del tiempo para que el ganado volviera a ser transeúnte de las calles principales.

El rebaño de ovejas, que daba sentido histórico al evento, se componía de más de 900 ovejas que recorrían ayer el centro de Madrid, y que devolvía, allí por donde pasaba, el olor a pueblo a las entrañas de la capital de España. Las galochas de los pastores que las custodiaban contrastaban con el pulido firme de las calles de la capital.

Salía el séquito leonés -mayoritario en este evento junto a burgaleses, cántabros y extremeños- y encabezaba un desfile que partía, a eso de las diez de la mañana, de la majestuosa Catedral de la Almudena. Tras subir la Cuesta de San Vicente, el séquito y el rebaño recorrían la calle Mayor hasta llegar a la Puerta del Sol, donde se tomaba la calle de Alcalá para ir a saludar a la diosa Cibeles, dar la vuelta a la Puerta de Alcalá, y enfilar nuevamente la calle Mayor hasta acabar el recorrido en el punto de partida.

Cerca de 4.000 leoneses, según la Asociación de Pendones de León, se vestían como antaño y portaban unos pendones con la enseña local. En algunos casos, las varas y las enseñas llegaban a pesar más de 50 kilos. Soportados por una sola persona, y colgados de un cinturón, ponían a prueba las espaldas de los portadores, mozos jóvenes en su mayoría. La izada de pendones no estuvo exenta de inconvenientes. La prematura puesta en las calles del iluminado navideño estorbaba el paso de las astas de los pendones, – alguna de ellas de hasta trece metros de alto- que en muchos casos tuvieron que ser portados al ras en diferentes tramos.

La procesión se vio acompañada por el clima. Un sol radiante y una buena temperatura sazonaban y daban brillo al dibujo colorista de rojos y malvas de las banderas leonesas. El de ayer fue un evento que reivindicaba el sentimiento leonesista en pleno corazón político del país. Por eso, miembros del colectivo Ciudadanos del Reino de León repartían entre los centenares de asistentes octavillas reivindicando la autonomía unitaria para León.

Mientras, y sumándose a esta escenificación política, la concejala de fiestas del Ayuntamiento de León, Cristina Gómez, portaba el Pendón Real. Un emblema cargado de simbolismo leonesista que sólo ha salido, con esta, dos veces de la capital de la provincia y que, en el pasado, era utilizado en la investidura de los reyes leoneses.

La presencia institucional, muy escasa, estuvo dirigida por el presidente de la Diputación de León, Javier García Prieto, quien siguió, de principio a fin, al séquito leonés acompañado por el presidente de la Casa de León, Rafael Álvarez, y el del Consejo Superior de la institución leonesa afincada en Madrid, Cándido Alonso. También acudieron tres diputados provinciales: Pedro V. Sánchez y Enrique Gil, por el PP, y Luis Herrero Rubinat de UPL.

Abrían el desfile cuatro mastines leoneses ataviados con los collares de pinchos contra los lobos. Las caracolas resonaban a los soplos de los pastores que, vestidos de forma tradicional, iban tras los canes. La banda sonora de la marcha corría a cargo de grupos de danza y tamborileros que, a ritmo de melodías tradicionales, marcaban el paso de los zancudos vestidos de lobo y de pastor. Una procesión larga y vistosa. Cerca de una hora tardaba en pasar toda la componenda cultural y ovina, dando cuenta en algunos casos, como el de Burgos, de la reivindicación de la conservación de los montes. Un letrero en el mástil central de un carromato tirado por bueyes era la forma de pedir de los de Burgos mejores condiciones para los que viven en los pueblos. Los extremeños, y los cántabros, por su parte, desfilaban al final de la procesión.

A cosa de la una de la tarde llegaba la fiesta a su fin. La procesión de pendones regresaba a las inmediaciones del Palacio Real, en la plaza de Oriente, y las ovejas regresaban a la Casa de Campo.

La fiesta de la trashumancia de ayer estuvo precedida de la anulación, por parte del Ayuntamiento de Madrid que regenta Alberto Ruiz Gallardón, por culpa de la falta de seguridad que ofrecían las obras del cinturón vial de la M-30 al cruce del rebaño. Todo esto acompañado del mal tiempo que acompañó a la capital de España durante la primera semana de noviembre. Las fuertes lluvias hicieron quebrar un dique del río manzanares e inundó una parte de las obras justo por donde debía pasar el rebaño. Así, la procesión de ovejas y pendones fue retrasada hasta el día de ayer.

Sin embargo, la fiesta de la trashumancia estuvo en el aire hasta el pasado viernes, ante la exigencia del Ayuntamiento a los ganaderos de acreditar la vacunación del ganado y aportar la documentación exigida para circular por Madrid. Finalmente, los ganaderos recibieron la autorización municipal, y los rebaños partían a las nueve de la mañana de ayer desde la Casa de Campo, donde permanecían desde hace varios días en espera del dictamen burocrático.

El acto de ayer contó con el activismo divulgativo de la plataforma social Ciudadanos del Reino de León. Oportunismo propagandístico que cuajó en un marco incomparable en el que la bandera de León era el común denominador en Madrid. La plataforma repartió centenares de octavillas entre los curiosos madrileños ‘evangelizando’ sobre la necesidad de dotar a León de un Estatuto de Autonomía propio. De echo, la Asociación de Pendones de León, una de las promotoras de esta marcha cultural, se encuentra preñada de activistas y simpatizantes de plataformas que aspiran a sensibilizar a la sociedad leonesa de cara a un futuro de segregación autonómica.
Dentro de las octavillas, se argumenta que los leoneses de León, Zamora y Salamanca han sido privados de su derecho a decidir sobre su territorio. «Nos llaman castellanoleoneses cuando no simplemente castellanos. ¿Se imaginan el pueblo ‘catalánaragonés’, ‘andaluzextremeño’ o ‘vascocastellano’?», dice el texto. El diputado provincial de UPL, Luis Herrero Rubinat, Rubinat dijo «suscribir el texto en su integridad», ante opiniones encontradas de los políticos del PP en la marcha.

Destacaron las ausencias en la representación institucional

Se contaron cientos de banderas de León pero con los dedos de una mano a los cargos institucionales en la capital de España. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se enfrentó a la Alianza de Civilizaciones antes que a 4.000 leoneses en Madrid. Los diputados nacionales, Agustín Turiel y Charo Velasco, por parte socialista, y Juan Morano y Baudilio Tomé, del PP, tampoco hicieron uso de su invitación, como el ministro de Defensa, José Antonio Alonso o la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Amparo Valcarce. Nada se supo de ellos en la mañana del domingo, pese a tener residencia habitual en Madrid.
Pero destacó de entre todas las ausencias la de Alfredo Prada, leonés de nacimiento y vicepresidente segundo y consejero de Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid. De igual modo respondió el vice alcalde de Madrid, Manuel Cobo, también de León. Tampoco dio la cara, más si cabe tras los problemas que el Consistorio ha puesto a la fiesta de ayer. Alguien dijo ayer: «Están mejor en su casa. Aquí ya hay demasiadas ovejas…».

3 Comentarios

  1. Grabiel, el 13/11/2006 a las 18:11:35 , #329

    Tranquilu Fenariegu lu de “aquí hay demasiadas ovejas” yía purque´l colunista pescancia que pal que fala sobran outras ouveyas (=políticos).

    Nun faigamos mal sangre.

    Saludines

    Responder
  2. fenariego, el 13/11/2006 a las 17:34:12 , #328

    “«Están mejor en su casa. Aquí ya hay demasiadas ovejas…». “

    Si lo de ovejas va por los leoneses de a pie, es obligado contestar que lo que nos sobran son cabrones,del PSOE y del PP.

    Responder
  3. Agustinlasai, el 13/11/2006 a las 11:07:14 , #327

    POLITICOS LEONESES EN MADRID ….DAIS ASCO.
    Si, a cualquier leones que se precie vosotros polítiquillos leoneses en la “capi” además de verguenza ajena, dais asco.
    Lo mejor de todo esto es que cada vez nos dan más motivos para protestar y así ser mas y más gritándoles a la cara:
    ¡ACABEMOS CON ESTA CHUSMA SUBSIDIARIA.!!

    ¡¡PUXA LLION LLIBRE!!

    Responder

Debes estar registrado y con tu cuenta para poder insertar comentario o también usar tu usuario de Facebook para insertar tus comentarios:

Comenta esta noticia en Facebook

cerrar