Los pendones seducen en la corte

13 nov 2006 0 comentarios

(Nota previa: adviértase que en la edición digital del Diario no se hace ni una mención a la reivindicación leonesista presente en eta marcha. Habrá que tomar nota)
Cerca de 250.000 personas, según la Polícía Local, siguieron por el Madrid más tradicional la Fiesta de la Trashumancia con el desfile de sesenta enseñas de pueblos de León
Pasacalles, jotas, dianas y alboradas. Sonidos leoneses con tambor dulzaina y bombo abrieron la larga marcha de la trashumancia hacia las diez de la mañana, con el frío aún del amanecer presente a la sombra de los muros de la Catedral de la Almudena. Delante de los músicos -embocando la Calle Mayor- pastores cántabros de Cabezón de la Sal con mastines y ataviados a la antigua usanza. Los pendones de Valencia de Don Juan y Vallecillo encabezaron el desfile, seguidos por la majestuosidad del Pendón Real, custodiado desde hace siglos por el Ayuntamiento de León, y portado en esta ocasión por la concejala de Fiestas, Cristina Gómez.

En procesión, el resto de los estandartes hasta un total de 60 en representación de 49 pueblos de la provincia. Las luces de Navidad, ya instaladas en todo el centro de la capital, obstaculizaron la primera parte del recorrido y obligaron a los pendonistas a llevar las enseñas plegadas y tumbadas. Su grandiosidad y vistosidad comenzó a lucir en la Puerta del Sol, donde a esas horas ya miles de personas seguían el desfile entusiasmados por la dimensión de lo que la mayoría llamaba «banderas». Danzas y música, con el Himno de León onmipresente, intercalaban el cortejo de pendones.

Detrás, una muestra de la tradición pastoril trashumante de gran parte de España: Cantabria, Tolbaños de Arriba (Burgos), Extremadura, Salamanca y Andalucía. Cada expedición con sus trajes típicos y sonidos peculiares para guiar a sus rebaños: desde caracolas de mar a cuernos de carnero. Pastores en zancos, hilanderas y hasta la fogata para hacer las típicas migas participaron en la marcha.

Mayorales a caballo, carros tirados por bueyes, calesas y, finalmente, el gran rebaño de ovejas merinas integrado por un millar de disciplinados ejemplares. Bajando la calle Alcalá, los pendones comenzaron a recibir una suave brisa que hizo ondear estandartes y bailar sus colores. Desde la plaza de Cibeles, todos en fila parecían el final de una batalla con las tropas triunfantes y las enseñas de la victoria.

A partir de esta plaza, y hasta la Puerta de Alcalá, sólo pudieron seguir las pendonetas y estandartes de menor tamaño, ya que las luces de Navidad volvieron a ser un obstáculo. Vuelta atrás y camino de nuevo hacia la Almudena

Tras el Pendón Real, las autoridades presentes en el acto, encabezadas por el presidente de la Diputación, Javier García-Prieto, a quien acompañaron varios diputados, así como representantes de la Casa de León en Madrid. El responsable de la institución provincial destacó el éxito del acto de exhibición de la cultura y tradición leonesas y el acierto de que esta celebración coincidiera con la Fiesta de la Trahumancia.

«El corazón de León en el corazón de España, que es Madrid», dijo. Por su parte, el portavoz de la UPL en la Diputación, Luis Herrero Rubinat, manifestó que: «Madrid se ha rendido ante las señas de identidad leonesas» y destacó el impulso que estos actos suponen para divulgar la historia y tradición.

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