PAÍS LEONÉS

20 ene 2007 3 comentarios

La Comunidad de Castilla y León es sin duda una autonomía singular y no lo digo sólo por su vasta extensión territorial (constituye la quinta parte de toda España y cuenta con un tamaño similar al de Portugal o Bulgaria), ni tan sólo por haber devenido en la innegable madre ? y también en muchas ocasiones, madrastra- de una nación muy poderosa llamada España, sino también por encarnar la fusión de dos antiguos reinos de Taifas que combatieron contra los musulmanes de Al-Andalus: hablo, evidentemente de Castilla por un lado y de León, por otro.En mi opinión, la constitución de las actuales autonomías en España es, en muchos casos, una aberración. Me parece una locura que de un lado se pretenda fusionar dos antiguas nacionalidades históricas como pueda ser León y Castilla en una sola, que se le niegue la condición de nacionalidad histórica a tierras que lo son (Navarra, Valencia…) mientras que a otros sin haberlo sido nunca se les eleve a ese estatus (País Vasco, Cataluña…) o que se cree de la noche a la mañana territorios como Madrid o La Rioja que no habían existido nunca en la vida.

El pueblo leonés cuenta con identidad de sobra como para constituir una autonomía propia al margen de Castilla. De hecho, el regionalismo leonés pugna por unificar las provincias de Salamanca, Zamora y León para constituir un País Leonés independiente de Castilla pero dentro de España. Me parece justo. Al fin y al cabo, León fue un histórico reino feudal durante algunas centurias y el pueblo leonés tiene identidad de sobra como para ser un mero apéndice de una Castilla que además suele abusar del centralismo de la capital, Valladolid, sobre el resto de la región.

El País Leonés está emparentado con otros territorios peninsulares. Debemos recordar que en España existe una lengua como el astur-leonés, hablada en Asturias, Cantabria, País Leonés, Extremadura y Miranda del Duero Portugal (Portugal) que vincula culturalmente a todos sus pueblos. No sé hasta que punto sus usuarios la consideran una lengua única (astur-leonés) o por el contrario cinco idiomas independientes entre sí (bable, cántabro, leonés, castúo y mirandés) pero en cualquier caso el habla leonesa constituye un gran símbolo de identidad para el pueblo de León.

El habla leonesa ? sea idioma o dialecto – es una joya cultural que merece ser recuperada y difícilmente podrá hacerse eso sin voluntad política y sin constituir un País Leonés al margen de la todopoderosa Castilla. Así y todo, es un tema espinoso pues el actual mapa autonómico se configuró atendiendo a criterios geográficos y no históricos. Además, el antiguo reino de León fue anexionado por Castilla ? pero también lo fue Navarra y hoy existe al margen de Euskadi y de Castilla- y autonomías como Galicia o Asturias pertenecían al histórico León.

Aunque no se mantengan las mismas fronteras históricas de los antiguos reinos considero necesario constituir un País Leonés independiente de Castilla pero no de España. Castilla, Aragón, Navarra, Valencia, Baleares… Todos los antiguos reinos han configurado un marco geopolítico propio. Todos excepto León. Por historia, tradición, identidad y cultura el País Leonés debe existir. Como demócrata que soy considero que quien debe decidir si quiere o no un País Leonés libre debe ser el pueblo. Y cuando digo el pueblo me refiero, claro, al de toda Castilla y León.

Josue Damia Ferrer i Ortells.
jdferrer@ozu.es

Artículo redogido en:
http://www.guia-activ.com/comunidad/opinion/20020809jdfo.html

3 Comentarios

  1. sobradelu, el 24/01/2007 a las 02:25:12 , #488

    El relato del cha, cha, cha (julio cayon)

    Esto es una fábula. Una ensoñación. Una quimera donde cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y al grano. Había una vez un país imaginario –¿Podría tratarse, se preguntarán, de un supuesto ‘paísleonés’?– Pues no, no se trataba de un ‘paísleonés’ sino de otro muy diferente aunque atractivísimo, donde habitaba un señoritingo al que llamaban ‘el del morro’, que, como Esperanza, la de la canción, sólo bailaba cha, cha, cha. Y había, también, un tal ‘el canutero’ que, por sistema, hacía de sombra y guardia pretoriana a quien le había prometido seguir sorbiendo la sopa boba de los que sufren de idiocia crónica, sin importarle que años antes intentara descabezarlo.
    El del cha, cha, cha y el morro –en su caso iba todo unido– gustaba de inmiscuirse en las vidas privadas, darle gusto y pábulo a la lengua, y, con risa floja y retumbona, gozar lo indecible anunciando por los altavoces de las ondas herzianas –también, mediante terceros, en las olorosas del papel impreso– lo que él, indiferente a su peculiar situación [¿personal? ¿profesional? ¿pública?] entendía como miserias ajenas.
    Pero ¡ay, ay, ay! cuando el cha, cha, cha se bailotea con el paso cambiado puede caerse en el chichi, chi –que de hecho es fácil– o en el chocho… cho, al que se llega y se sucumbe con equivocado placer, resguardado por abigarrados claroscuros. O esa, al menos, era la creencia secular más extendida. Es decir, algo así como desafiar a la ruleta rusa sin llegar a saber cuántos cartuchos hay en el tambor del revólver. De hecho puede haber, claro, de uno a seis. Puede haberlos. Depende de quién cargue el arma en el momento de comenzar el ‘divertido’ pasatiempo para descerebrados.
    Al del cha, cha, cha [Esperanza, Esperanza, sólo sabes bailar cha, cha, cha] le encantaba apostar al jueguecito de marras y cualquier día –advertido estaba– se descerrajaría los sesos. Podría llegar a ocurrirle. Y a esas alturas y con otra esperanza rondándole la cabeza a cuatro meses vista… pues como que no era lo apropiado. Se lo explicaban pero no acababa de entenderlo. Las vidas privadas –le decían– son privadas. ¡Qué duro de mollera el del morro y el cha, cha, cha!
    ¿Y ‘el canutero’? ‘El canutero’ era harina de otro costal. Gustaba de la pesca en ríos revueltos para, con el anzuelo, obtener una notable ganancia de piezas sin importarle el tamaño. Eso creía. Y ya lo dice el refrán. En fin. Cuentan que estaba una tarde en una difusora con el del cha, cha, cha y en un arranque de honestidad y pragmatismo (?) pronunció: «Hay que decirlo; la gente debe saber de quién se trata». Fantástica reacción. Genial. Estupenda. Aclaratoria. ¿Y por qué no se lo aplicaba a sí mismo? ¡Qué contrasentido!
    Muy frágil de memoria, ‘el canutero’ se olvidaba siempre de sus orígenes y circunstancias, cuando, años atrás, pretendía por la ‘derecha’ cercenar el tallo de la rosa con una tijera de la casa UPL. O cuando se alió con una persona ‘inmaculada’ para segar a… bueno, debo concluir. Todo lo relatado aquí no es más que una fábula fruto de la fantasía del autor y sin más pretensión que la de entretener a quien la leyese. Dicho queda

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  2. dolfos, el 22/01/2007 a las 15:12:58 , #487

    Personalmente pienso que León merece la autonomía sin referendum, por ley orgánica y cuando tengamos autonomía que nos hagan un referendum y, por supuesto, Castilla no tiene que votar nada de León.
    No es miedo a un referendum( lo ganaríamos de calle) es que no sería justo ni democrático.

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  3. llionesssss, el 20/01/2007 a las 13:55:14 , #486

    Bueno, parece que cada vez se nos va conociendo más en el exterior, pienso que estamos en el buen camino.

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