Pinos: el abandono de León favorece los abusos de Asturias

9 oct 2006 0 comentarios

Érase una vez un concejo en San Emiliano donde se debatía la fecha de asfaltado del camino que asciende hasta Pinos. Un niño de cinco años exclamó: «¡esa carretera no la verán ni mis hijos!». Hoy en día este locuaz rapaz suma 70 años y ni siquiera sus nietos pueden subir a los puertos por una vía que sea mínimamente dignaEsta anécdota, toda una lección de dotes adivinatorias, no viene a ser más que otra de las miles que los ganaderos de Pinos, San Emiliano, Villargusán y Candemuela acumulan en su vida. Ascender desde León en coche hasta las 900 hectáreas que conforman los puertos es un cúmulo de vicisitudes, pero hacerlo con el ganado ‘a cuestas’ supone toda una aventura que ni los héroes más emblemáticos de la ciencia ficción podrían superar, y menos a diario.

No es nada extraño el hecho de que un ganadero leonés de alguno de los cuatro pueblos con derechos a pastos en Pinos desde 1926, suba las yeguas al puerto, y «después marchemos a comer y a la vuelta nos encontremos el ganado fuera de las 900 hectáreas y en medio del camino».

Recuerda Bernabé que una vez, cuando preguntaron al guarda «técnico del Ayuntamiento de Mieres como le llaman», el motivo de que abra la valla del puerto y eche a las yeguas leonesas, el vigilante del ganado respondió que cumplía ordenes del Consistorio mierense. Éstas son claras: «expulsar a las yeguas de León».

Desde mayo y hasta finales de octubre, son muchas las cabezas de ganado que se concentran pero los vecinos de San Emiliano explican cómo son 167 los ganaderos leoneses que lo son a título principal y que necesitan los pastos como «método de vida», por «sólo dos de Asturias que lo son a título principal».

Rogelio y Pedro matizan que «son muchos los que tienen ganado como afición o que tienen el mínimo que se les permite para acceder a Pinos». Y en la misma línea hacen saber que «en las escrituras de compraventa no se le impone ninguna condición a León ni de fechas ni de número de cabezas. Si el Ayuntamiento de Mieres se lo impone a ellos es su problema».

Más allá de problemas con el ganado los obstáculos continúan, y el siguiente impedimento en el camino es abrir una valla de madera roída y que se mantiene en pie a duras penas. El horizonte se pierde entre montañas de Puerta Ubiña («propiedad leonesa, leonesa» repiten Bernabé y Pedro) y más cercado levantado por el Ayuntamiento mierense. La Casa de Mieres, el santuario de la Virgen de las Nieves… enclavadas en el centro de Pinos permiten otear la diferencia: los que entran por la derecha, de León y los que acceden por la izquierda, de Asturias.

Entre valla y valla asoma en el paisaje un depósito de agua en cuya estructura aparece (por fin) y aunque sea a modo de ‘graffiti’ la palabra León. Nunca más se verá en la zona.

Unos pasos más allá un monolito reza: «A D. José Sela y Sela. Alcalde de Mieres que logró para su concejo la riqueza de estos puertos». Una imagen vale más que mil palabras y una Administración que olvida la existencia del puerto de Pinos permite que el Principado haga, deshaga y vuelva a rehacer sin que a la hora de actuar nadie le ‘pare los pies’.

Los ganaderos asturianos allí presentes se refugian en el bar y entre cartas murmuran que «lo que dicen los periódicos… es diferente a tener que venir aquí a trabajar».

Pocas líneas bastan para explicar el acceso a Pinos desde Asturias. Instrucciones: Conducir un turismo cualquiera por la carretera que lleva al Puerto de la Cubilla. Traspasar la valle metálica y continuar los dos kilómetros de camino asfaltado. Tiempo estimado: dos minutos.

Para finalizar, una última anécdota: en el límite sin señalizar desde Asturias a León el viento siempre sopla en dirección contraria a León. Otra nueva lección adivinatoria.
Una imagen vale más que mil palabras y una desidia administrativa por parte de Castilla y León en el puerto de Pinos se sopesa al otro lado de la balanza con una gran cantidad de ‘mimos’ del Principado de Asturias.

La primera comparativa se establece en las vallas de acceso a las 900 hectáreas. Desde León saluda una cerca de madera (foto de arriba a la izquierda) que hay que abrir para que el ganado de León pueda entrar a pastar como bien marcan los derechos históricos para Candemuela, Villargusán, Pinos y San Emiliano. Tan sólo a un par de kilómetros, y sin salirse del puerto, renace otro mundo asturiano lleno de detalles. Por ejemplo, como muestra la fotografía superior a la derecha, un vallado perfectamente estable, metálico es la bienvenida que aquél que procede del Principado se encuentra al pasar a Pinos. Además, es una valla moderna, que al igual que el asfaltado de la carretera se realizó hace cuatro o cinco años; por su parte, las administraciones de Castilla y León no han realizado ningún tipo de visita a la zona y no han realizado ningún tipo de actuación. Tal y como recuerdan los vecinos de la zona, y muchos suman más de 50 años de recuerdos, «la valla ha sido siempre la misma y siempre ha estado igual de vieja». La carretera desde León tampoco ha sido nunca asfaltada o señalizada y se pueden producir instantáneas tan curiosas como la acaecida mientras se realizó el reportaje. El todo terreno en el que subimos a Pinos desde San Emiliano se quedó atollado en medio del puerto, cuando sólo unos pasos más allá estaban estacionados en el ‘parking’ astur turismos que habían accedido de Asturias por la carretera. Casualidad o no, el único que acudió a ‘rescatar’ el 4×4 fue el pedáneo de Pinos, Marcos Perfecto.

Otro hito que hay que destacar es el que muestran las instantáneas inferiores. La señalización de León es arcaica y a modo de pintada ‘LE-Nº10872’ , mientras que el Gobierno asturiano señaliza que es suelo del Ayuntamiento de Pola de Lena y que se está en el Puerto de la Cubilla.

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