PRESENTACIÓN DEL VINO "CURIA PLENA" DE PRADA A TOPE

23 sep 2014 0 comentarios

Esta mañana tuve el honor y el placer de participar en la presentación de un nuevo vino de Prada a Tope relacionado con la historia de nuestra tierra. En esta ocasión se trataba de “Curia Plena”, hecho en honor de las Cortes de 1188. Prada me encargó hacer una introducción histórica del acto, tal y como hice en su momento con el vino “1.100 Años del Reino de León”.  La presentación se realizó a las 11 de la mañana en el Palacio de los Condes de Luna en la capital leonesa, y contó con la presencia del alcalde de León, el concejal de Cultura, el Subdelegado de Gobierno, etc. 
El brindis con Prada y las autoridades. Carlos S. Campillo en Ileon.com
Por si os interesa os transcribo íntegra mi intervención. Como veréis jugué un papel en la elección de la etiqueta. Ya pude catar el vino, un mencía reserva, y puedo afirmar que es un caldo excelente  y que recomiendo a todo amante del buen vino del Bierzo.

Estamos reunidos para celebrar el nacimiento de un nuevo vino de Prada relacionado con la historia de nuestra tierra. Ya lo hicimos aquí mismo hace dos años con el caldo “1.100 Años del Reino de León”, un excelente tinto mencía de la viña de San Martín que tuvo la gran acogida que merecía.
Hoy Prada vuelve a sorprender a los leoneses con “Curia Plena”, un mencía reserva con el que quiere homenajear aquellas Cortes de 1188 que tanto renombre han dado (y darán) al Reino de León. Y ha vuelto a pensar en mí para que les explique la importancia histórica de esa Curia que se convirtió en la primera reunión de Cortes de Europa occcidental, así que aquí me tienen de nuevo.
Veamos en primer lugar el contexto histórico. Las circunstancias en las que surgió esa Curia Plena fueron bastantes turbulentas: el 22 de enero de 1188 había fallecido el rey Fernando II de León, de glorioso recuerdo. Fue sucedido por su hijo Alfonso IX, que contaba con apenas 17 años y que tuvo que hacer frente al partido de su madrastra. A pesar de su juventud se mantuvo firme y fue reconocido rey por prácticamente toda la nobleza del reino.
Pero la situación seguía siendo muy precaria, porque León estaba rodeado por enemigos: por el Este acechaba Castilla, por el Oeste Portugal, y por el sur los musulmanes. Además las arcas reales estaban vacías, por lo que Alfonso IX se encontraba en la cuerda floja, al borde del abismo. Para reafirmar su posición convocó a Curia Plena, aunque decidió añadir algunas novedades.
Antes de nada hay que aclarar que para ayudar al rey en la administración y gestión del reino había dos tipos de curia: la curia regia, más de “andar por casa”, compuesta por la gente de la Corte y la casa real; y la curia plena, que era mucho más solemne ya que en ella participaban los principales nobles y cargos eclesiásticos de todo el reino.
El reino de León fue pionero en la convocatoria de estas curias plenas. La primera que conocemos fue la de 1017, convocada por Alfonso V y que dio lugar al famosísimo Fuero de León, adoptado y versionado en toda la Península, y que, por cierto, dentro de tres años cumplirá su milenario. Esperemos que esta fecha no caiga en el olvido institucional, y quizá Prada nos deleitará con otro nuevo vino para festejar una ocasión tan importante.
En cualquier caso hubo otras muchas curias plenas a lo largo de la existencia del reino de León, pero hoy nos vamos a detener en la última, que fue precisamente la que convocó Alfonso IX en 1188 en esta ciudad, en el claustro de San Isidoro. La genialidad de este rey consistió en invitar a esta reunión a los representantes de las principales ciudades de todo el reino. Además, en los Decreta o disposiciones Alfonso especifica que convocó a “los ciudadanos elegidos por cada ciudad” (“cum electis civibus ex singulis civitatibus”), lo que nos indica que esos representantes habían sido elegidos de algún modo, aunque sería anacrónico imaginar procedimientos democráticos en una época tan temprana.
Por primera vez el pueblo llano iba a participar en el principal órgano de gobierno del reino de León. Fue una novedad en Europa, porque al estar presentes los tres estamentos (clero, nobleza y pueblo), la curia plena de 1188 se convirtió en las primeras Cortes de la Historia.
El historiador del Derecho Luis Sánchez Agesta dijo de estas Cortes que “representan un intento de someter a derecho y encauzar bajo la autoridad de los jueces reales la turbulenta vida de un reino español medieval”. Y Muñoz Romero afirmó que los Decreta de estas Cortes eran para su tiempo “lo que llamamos ahora una constitución política”.
Era la primera vez que un rey recortaba su poder en beneficio del pueblo, y además lo hacía de forma voluntaria, aunque un tanto forzado por las circunstancias del momento. Tuvieron que pasar 27 años para que el famoso Juan Sin Tierra hiciera lo propio en Inglaterra, concediendo la llamada Carta Magna. Esta Carta era considerada hasta hace bien poco como el más lejano precedente del parlamentarismo, pero como muy bien reflejó Juan Pedro Aparicio en su documental, en la actualidad hasta los historiadores ingleses han reconocido ese título a las Cortes de León de 1188.
¿Que se legisló en aquellas Cortes? En realidad muchos de sus decretos confirman derechos que ya habían sido concedidos en la revolucionaria Curia Plena de 1017, aunque también los hubo de nuevo cuño.
En primer lugar Alfonso IX prohibió las acusaciones anónimas, estableciendo que toda persona que fuera denunciada tenía el derecho a conocer la identidad del denunciante. Es algo que hoy nos parece de cajón, pero era algo desconocido en la Europa medieval; recordemos que durante siglos la Inquisición siguió aceptando las delaciones anónimas, con lo que los acusados no sabían ni quién los había denunciado, ni de qué se les acusaba. Como vemos, eso no podía ocurrir en el reino de León en 1188.
También se reconoció el derecho a un juicio justo, es decir, que ni el rey ni sus funcionarios podían actuar contra un acusado sin que éste se pudiera defender ante la curia del rey.
Una novedad fue que el rey se comprometió por escrito a no hacer guerra ni a firmar la paz hasta que consultara con las Cortes, algo que era inédito en el resto del mundo.
Alfonso reconoció la inviolabilidad del domicilio y de la propiedad privada, prohibió que los nobles  asolasen los bienes del pueblo llano, y estableció que toda la justicia pasase por manos de los funcionarios del reino. Todas estas cosas que hoy nos parecen obviedades eran algo revolucionario en la Edad Media, y por ello las Cortes de 1188 y sus Decreta fueron reconocidas el año pasado por la UNESCO como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”. Por cierto, como es de bien nacidos ser agradecido, hay que recordar que este reconocimiento fue obra y gracia de Rogelio Blanco, el cepedano que fue Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas.
Y también cabe recordar que dentro de pocos días, el 25 y 26 de septiembre, se celebrará en León la reunión de los presidentes de los Parlamentos Autonómicos de España, donde se impulsará este reconocimiento de León como cuna del parlamentarismo a nivel nacional.
Pero regresemos al vino de Prada. Si nos fijamos en su etiqueta, veremos que la preside un signo rodado de Alfonso IX. Los signos rodados eran los leones inscritos en un círculo que se dibujaban en los documentos reales más solemnes. En la actualidad estoy realizando mi tesis sobre estos signos rodados. Por ello no dudé ni un segundo cuando Prada me preguntó por algún elemento gráfico medieval que pudiera servir de logotipo para el vino “Curia Plena”. Revisé entre los más de 300 signos rodados que tengo fotografiados y encontré dos del año 1188. Prada eligió el que pueden ver en la etiqueta, que además de ser el más hermoso es el más cercano a la celebración de las Cortes. Al proceder del Archivo Histórico Nacional hubo que iniciar un largo trámite burocrático con el que no les quiero aburrir, pero gracias a la perseverancia de Prada y su gente aquí podemos contemplarlo: un león de un documento de Alfonso IX de 1188 presidiendo un excelente vino que conmemora aquella revolucionaria Curia Plena.
Y en fin, para finalizar con esta introducción, ¿qué mejor forma puede haber de celebrar un acontecimiento histórico que brindando en su honor con un vino que lleva su nombre?
Muchas gracias a todos ustedes por su atención, y a Prada a Tope por ofrecernos Curia Plena.  La historia de León ¡A Tope!, como diría él. 

Con Prada al finalizar el acto.

La noticia en Leonoticias (con vídeo incluido)

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