Pro-Monumenta, a secas

21 feb 2006 0 comentarios

La asociación Pro-Monumenta, que preside el médico y cirujano, Agustín Suárez, está de moda. Y lo está porque, sin descanso, luce sus exclusivos modelos reivindicativos un día sí y otro también, frente a la opinión pública leonesa, a quien ofrece, desde hace tiempo, encendidos argumentos para solventar las deficiencias y olvidos que, sistemáticamente, se vienen incubando, en detrimento del patrimonio provincial, por parte de las administraciones públicas.Y ese es, justo, el problema: que Pro-Monumenta esté más presente que nunca en la mente de todos; que, por ello, viva unos momentos indeseados para cuantos la conforman –alrededor de seiscientas personas–, y que trabaje bajo los efectos de un permanente dolor de muelas. Lo razonable sería que fuera una entidad comprometida con todo aquello que recoge la memoria de los tiempos, pero muy al margen de las denuncias y las repetidas polémicas, derivadas de unas responsabilidades que quienes deben asumirlas, las abandonan.

Y así ocurriría, naturalmente, si desde las instituciones se actuara con cautela, se velara de forma razonable por la conservación y recuperación de los vestigios históricos y, en definitiva, si se llevara a cabo una política preferencial y lo más alejada posible de privilegios –y, hasta es posible, de descarado enchufismo– que sólo conducen a enfrentamientos agudizados y a lamentables pérdidas patrimoniales por omisión.

Suárez, portavoz del colectivo, se está convirtiendo en la voz del pueblo y en el referente de la increíble lucha que la asociación viene llevando a cabo en este sentido. Con un discurso claro, esencialmente comprometido a favor de todo lo leonés, se ha identificado, como única vía de arreglo, con el espíritu infalible del martillo pilón: no dejar de sentir su peso hasta que lo golpeado se rinda.

La fórmula, hasta ahora, viene dando algún que otro resultado óptimo, aunque no en la medida, eso es evidente, que Pro-Monumenta y los leoneses demandan. De todas las formas cabría destacar, que de no haber elevado su presidente el tono del discurso, de no haberse rebelado en tribunas y foros, de no haber puesto encima de la mesa una buena dosis de la vehemencia que le caracteriza, tampoco se hubiera consolidado, por ejemplo, la conservación del monasterio de Sandoval, edificio en el que se han dejado muchas horas de ocio y descanso los afiliados de esta sociedad altruista.

Y es que si Pro-Monumenta no existiera, tendría que haberse inventado porque, al margen de partidos y políticos, ha consiguiendo que los leoneses, convencidos, se ilusionen con lo suyo un poco más cada día.

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