Promonumenta saca hoy de las tinieblas a San Miguel de Escalada

28 dic 2006 0 comentarios

Ha tenido que ser en la celebración de los Santos Inocentes, pero es cierto. Los socios de Promonumenta han querido que hoy San Miguel de Escalada vea la luz después de media vida en tinieblas. Para ello, realizarán una decoración navideña en el árbol que está justo delante del templo con el fin de demostrar que es mucho más sencillo de lo que parece iluminar el monasterio mozárabe más valioso del mundo. Será a las once de la mañana y, según ha manifestado el presidente de la agrupación, Agustín Suárez, la idea es hacerlo en tiempo récord, con el fin de sacar los colores a los responsables de la Comisión Territorial de Patrimonio. Y es que hay que subrayar el hecho de que el poste de luz se encuentra a menos de cien metros de la iglesia, lo que hace que resulte ciertamente chirriante que durante años nadie haya tenido la idea de «alargar» el cable para iluminar el monumento. Los integrantes de Promonumenta adornarán con bombillas de Navidad el árbol que se encuentra a la entrada del templo. «Lo haremos en un plis plas y demostraremos así que no resulta tan difícil», espeta Agustín Suárez.

Visita de expertos El presidente de esta asociación visitó ayer San Miguel en compañía de Artemio Martínez Tejera, autor de la única tesis que se ha escrito en España sobre el monasterio, y Gerardo Boto Varela, coordinador de Historia del Arte de la Universidad de Gerona. Estos dos especialistas presentaron la semana pasada las imágenes del estado en que se encuentra el monasterio en una de las conferencias del Congreso Monasterio et Territoria , que se celebró en la Autónoma de Madrid entre los días 18 a 20 de este mes. «Los congresistas se quedaron petrificados al contemplar la situación en que se encuentra el templo», destacó ayer Martínez Tejera. En este sentido, Agustín Suárez manifestaba que mientras el mozárabe leonés se cae, el monasterio de San Cebrián de Mazote (Valladolid) se encuentra en perfecto estado de revista. «Ni tiene goteras, ni le estallan las columnas ni se caen sus aras», ironizaba ayer el representante de la agrupación de defensa del patrimonio.

Por su parte, los expertos calificaron el estado del templo de «penoso». Y eso, teniendo en cuenta que el suelo de la iglesia ya se ha remozado. Sin embargo, y según aclaró Martínez Tejera, el arco de la entrada al coro por la nave norte corre peligro de derrumbe, el arco geminado (una de las joyas más importantes del tesoro de San Miguel) se está moviendo de manera peligrosa y habría que poner en marcha de manera urgente un sistema de drenaje que evitase las filtraciones de agua en el monasterio.

Además, Martínez Tejera mostró su desconcierto ante la existencia de una sala museo (aneja a la iglesia) que no tiene de momento ninguna pieza expuesta. «No lo entiendo, la verdad, porque todo lo que podría estar en esta sala sigue en la caseta de la guardesa», critica el historiador.

Por último, el experto aseguró que ha mandado un informe con el fin de ayudar a instalar de nuevo las aras que se retiraron tras el hundimiento del suelo. Artemio Martínez Tejera ha documentado que en el siglo X los altares pudieron haber estado dispuestos como un bloque y con el texto mirando hacia la nave. Hasta el momento, han sido doce las restauraciones realizadas en San Miguel de Escalada. Artemio Martínez Tejera, en su libro con el título El templo del Monasterium de San Miguel de Escalada: arquitectura de fusión en el reino de León (siglos X-XI) , destaca cómo fueron algunas de ellas.

En 1870 Ricardo Velázquez Bosco presentó una Memoria y proyecto de restauración de San Miguel de Escalada, revisada por Patricio Azcárate. Los planos y dibujos se convierten en la primera documentación gráfica y planimétrica conocida del edificio. Se tiene constancia, en 1874, de obras efectuadas en Escalada, pero se desconoce si relacionadas con el proyecto de Velásquez Bosco.

En 1887 Demetrio de los Ríos presenta su Proyecto de restauración de San Miguel de Escalada. Memoria y en 1888 el Proyecto de Restauración de San Miguel de Escalada. Adición a la Memoria. Se trata de un «Proyecto de Restauración» con una actitud muy agresiva ante el edificio, proponiendo «hacer de nuevo» todo aquello que, según su criterio, no estuviera en buenas condiciones (representa la «tesis interpretativa» o «posición idealista» según Rivera Blanco); en definitiva una interpretación subjetiva y transformadora que eliminaba todo lo que escondiese la verdadera realidad estética de un edificio que Ríos consideraba obra latino-bizantina con añadidos románicos y restauración mudéjar. Este criterio fue el que le llevó a derribar la habitación «de rural aspecto» adosadas a su fachada occidental.

En 1941, Luis Menéndez Pidal, presenta el primero de una larga serie de proyectos de restauración destinados a corregir problemas ya de sobras conocidos, entre otros el desplome y desarticulación de la arquería del pórtico debido al desplazamiento hacia el exterior -en más de 30 cm- del muro sur de la nave, que seguía afectando a la estabilidad del arco de ingreso al ábside lateral sur. Y en etapas sucesivas procedería a sanear el terreno mediante un correcto sistema de drenaje.

Un año después (1942) presentará un nuevo proyecto, centrado esta vez en la reparación y consolidación de cubiertas y armaduras, y en 1950 propondrá la construcción -con fábrica mixta y mortero hidráulico- de un drenaje a lo largo de la fachada norte.

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