QUANDO PORTUGAL ERA REINO DE LEAO (PUNTO DE LECTURA XV)

7 jun 2012 0 comentarios

En septiembre de 2010, coincidiendo con las celebraciones del 1100 aniversario del reino de León, tuvo lugar en Lisboa el Coloquio Internacional “Quando Portugal era reino de Leao: cultura e identidade antes de D. Afonso Enriques”. Este congreso pasó bastante desapercibido para los medios de comunicación leoneses, lo cual fue bastante injusto, ya que fue un congreso de primera magnitud y que concernía a la historia de León.  
Hace unos días fueron publicadas las actas de este Coloquio, así que me hice con el libro lo antes que pude. Mis expectativas no fueron defraudadas: contiene las ponencias de algunos de los principales medievalistas hispanos, tanto españoles como portugueses, y por lo tanto la mayoría son de un grandísimo interés y de una calidad extraordinaria. A pesar de que muchas de ellas están redactadas en portugués, no tuve ningún problema para comprenderlas, ni creo que ello sea una obstáculo insalvable para los interesados en el tema. 
La verdad es que en España nos olvidamos con frecuencia de que Portugal fue hijo directo del reino de León, aunque no siempre fue así, como luego veremos. Por ello es muy apropiada la primera parte, titulada “La organización política y social del territorio portugués en el reino de León”, porque en ella se resume la evolución de aquella región (y luego condado) que acabaría convirtiéndose en reino con Alfonso Enríquez, un nieto de Alfonso VI de León. En esta sección J. Mattoso y J. Marques exponen en sus respectivas ponencias la situación de Portugal y de algunas de sus ciudades en el reino de León. Estrella Pérez realiza un pormenorizado análisis de la imagen de la región lusa en la mal llamada Historia o Crónica Silense, y Maurilio Pérez hace lo propio con la Chronica Adefonsi Imperatoris, que él mismo tradujo brillantemente ya hace un tiempo. Esta parte finaliza con un interesante (y divertido) artículo sobre los deslices carnales de algunos miembros del clero medieval, y las consecuencias legales que acarreaban.

La segunda parte está dedicada a la vida intelectual, con el análisis de varios manuscritos, poemas y textos historiográficos. Destacaría el trabajo de Ruiz Asencio sobre el scriptorium del Monasterio de Lorvao, que constituye un magnífico ejercicio de Paleografía y Diplomática del que he podido aprender mucho.

La tercera parte transmite la imagen del reino leonés en Portugal en los siglos XVI y XVII, y es aquí donde me he llevado más sorpresas, porque era un tema que desconocía por completo. Prefiero no
adelantar nada, porque tengo previsto escribir un post sobre ello.

El libro finaliza
con un apéndice con los comentarios de Aires A.
Nascimento sobre la edición del Cartulario de Lorvao, ímproba tarea
en la que contó con la colaboración del desgraciadamente fallecido
José María Fernández Catón, que fue la persona responsable de que
León cuente con la que probablemente sea la mayor recopilación de
cartularios y colecciones documentales de Europa. 

En total, 278
páginas interesantísimas que no debería perderse ningún amante de
la Edad Media leonesa (ni portuguesa).  

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