Radiactividad y patriotismo

23 ago 2006 0 comentarios

Como se ha comentado estos días, el Gobierno central busca un lugar donde depositar los residuos radiactivos los próximos años. Algunos políticos autonómicos han ofrecido los territorios a los que sirven sus administraciones como posibles ubicaciones para tan indeseable mercancía.El argumento esgrimido por alguno de ellos hace alusión al patriotismo y la responsabilidad, como si cupiese pensar que se llevarán a su casa unas barras de uranio para dejar patente su parte alícuota de compromiso, acorde con tal sobreactuación. Como si no se hubiesen apercibido de que la Administración central hará unas propuestas y que, entonces, llegará un tiempo de diálogo. Con sus ingenuas ofertas la posición negociadora autonómica se debilita, con lo que esa ingenua disposición es, finalmente, una torpeza.

En el caso de la Junta de Castilla y León hay que pensar, además, que no es una propuesta inocente. Podría plantearse que el cementerio nuclear se haga en la provincia que más energía eléctrica consume, puesto que si es una cuestión de patriotismo… Pero que nadie se llame a engaño. Las instalaciones de material nuclear se ubicarán en lugares que dispongan de grandes plataformas de granito en su suelo.

Se da el caso de que la mayor concentración de granito se da en las tres provincias leonesas y en Ávila, que no son precisamente los territorios más desarrollados ni consumidores de energía. En otras palabras, el castellano Herrera ofrece la región leonesa para ubicar un cementerio de residuos nucleares. Así se lee en León y así debería considerarlo el burgalés si no quiere seguir hiriendo dignidades.

Es probable que, si hay compensaciones, se negocien para «Castilla y León» es decir, para Valladolid. Lo mismo sucedió con Iberdrola, que aportó recursos a Boecillo como compensación por la producción eléctrica. De todos es sabido que Valladolid es una consumidora neta de energía eléctrica, por lo que cualquier compensación en su territorio es un atentado contra el sentido común.

En cualquier caso, si una candidatura probable está en Zamora y Salamanca, se debería pensar en que el cementerio nuclear habría de ser acompañado de otras instalaciones. Que la planta central para el procesado de materiales radiactivos en España, así como centros para el estudio de la técnica termonuclear y de sus alternativas estén en estas provincias tendría que ser una condición «sine qua non» para acoger tan indeseada infraestructura.

Además, que ambas provincias recibiesen cuantiosas inversiones públicas e incentivos extra para la inversión privada tendría que figurar en la lista de condiciones que los negociadores deberían preparar.

En conclusión, vuelve a suceder que la clave del debate es la palabra «territorialización». Por eso la instalación del basurero se debería tratar en una negociación a tres bandas: Gobierno de España, Junta y autoridades de provinciales. Y es aquí donde aparece la debilidad de una de las partes: ¿quién será el interlocutor que defienda los intereses del León al sur del Duero?

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