Un alcalde de Zamora quiere colocar un cementerio nuclear a las puertas de León

3 ago 2006 0 comentarios

LEÓN.— La provincia de León parecía estar tranquila ante la casi absoluta seguridad de que el cementerio nuclear que busca el Ministerio de Industria en España no recaería en ningún ayuntamiento leonés, que debería postularse. Y sin embargo, ayer trascendió que la ‘amenaza’ podría situarse a menos de 25 kilómetros de la frontera provincial, en el Ayuntamiento zamorano de Peque (junto a Castrocontrigo), que ha dado a conocer a Industria la puesta a disposición de terrenos para albergar el almacén de residuos radioactivos de media y alta densidad.Y la noticia hizo saltar las alarmas en León, donde los principales partidos se han apresurado a manifestarse en contra de que una instalación de este tipo se pueda llegar a ubicar a las puertas de la provincia.

El más combativo ante esta posibilidad fue el secretario general de UPL, Joaquín Otero, quien aseguró que en su partido «seremos los primeros en levantar el dedo contra este proyecto por la proximidad con León, por solidaridad con Zamora y porque parece que el oeste de la Comunidad sólo está para las duras, nunca para las maduras».

Otero consideró que «la proximidad nos legitima para oponernos radicalmente» al cementerio, que tendría una vida útil de 60 años, y consideró la propuesta del propio ayuntamiento zamorano como «una tomadura de pelo que nos quieren meter» con políticas como la del llamado Plan Oeste «que nos vendió Zapatero y que no sé si incluía industrias de este tipo», se preguntaba el líder leonesista.

Desde el PSOE, el responsable de Medio Ambiente de la Ejecutiva Provincial, Marcos García, abogó por el hecho de que una iniciativa de este tipo obtenga antes cuando menos «un amplio consenso comarcal, porque sus efectos van más allá del ámbito de un sólo ayuntamiento».

En todo caso, García considera que esta será la máxima preocupación que se viva en León, donde cree «muy difícil» que ningún municipio se postule también ante Industria, entre otras cosas porque «hay antecedentes en contra de las Directrices de Ordenación del Territorio o ahora la Ley de Montes» que demuestran la sensibilidad del mundo rural «ante las agresiones al medio ambiente». Y criticó que una vez más se demuestre que «funciona el binomio que dice que a menos prosperidad, más deterioro ambiental, porque la miseria lleva a la desesperación».

Por último, el diputado provincial de Medio Ambiente por el PP, Cipriano Elías Martínez, abogó porque la fórmula para elegir el lugar donde crear el cementerio nuclear sea otra que la del ofrecimiento de municipios pero se mostró más comprensivo con la oferta zamorana porque «la situación económica para muchos ayuntamientos es grave y me imagino que son conscientes de que no se proyectará una infraestructura de este tipo sin garantizar al máximo toda la seguridad posible».

Martínez sí defendió que las posibles compensaciones se amplíen al ámbito geográfico cercano y, si bien matizó que desconoce este proyecto concreto, aseguró que personalmente «nunca me encontrarán en una plataforma contra una instalación de este tipo, porque (sus efectos) los he padecido en mis carnes», dijo en referencia al proyecto del CTR de San Román que abanderó la Diputación con múltiples oposiciones. Igualmente, el diputado consideró «improbable» que nadie en León planteara acoger esta polémica infraestructura.

Promesa de empleo, inversión y compensaciones

La decisión del municipio de Peque de ofrecerse para acoger el cementerio nuclear esconde, según su alcalde, Rafael Lobato (PP), una crítica por la falta de respuesta de la Diputación de Zamora y de la Junta de Castilla y León a sus reivindicaciones de infraestructuras, por lo que considera que es la solución a los problemas de despoblación y falta de servicios. A la hora de ofrecer las 2.000 hectáreas de terrenos comunales del municipio para que Industria elija entre ellas la veintena de hectáreas que está previsto que ocupen las instalaciones, opción votada por los dos concejales del PP y el único de Zamora Unida, han tenido en cuenta que el almacén temporal centralizado supondría una inversión de mil millones de euros y la creación de 300 puestos de trabajo durante los cuatro o cinco años que duren las obras. Cuando entre en funcionamiento, el centro de almacenamiento de residuos radiactivos generaría 110 empleos directos y contaría con un centro tecnológico que permitiría dar a conocer el municipio. Ante esta pretensión, ya se manifestó en contra su propio partido en Zamora, por boca de su presidente provincial, Alberto de Castro, así como la Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (Adega), Daniel Vispo, que cree «demagógica» la oferta que se sitúa a unos 50 kilómetros de la Comunidad vecina.

(¿Creéis que los emigrados de este pueblo regresarán para trabajar en un empleo de este tipo? Yo creo que no. Lo más probable es que esos puestos sean ocupados por emigrantes desesperados. Y habría que vigilar qué hace la Junta con el dinero, porque me dá en la nariz que parte va a desviarse a otros lares)

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